La culpa es del Barça

17.05.2016 | 03:37
La culpa es del Barça

Mi amigo Javier Gómez me asegura que todos los males del fútbol son por culpa del FC Barcelona, incluyendo los reproches pueriles que, muchas veces, me han hecho por ponerme una camisa azul con un «niqui» granate, o al revés. ¿Cómo puedes vestir así siendo del Real Madrid?; ¡eso es una falta de respeto!. ¡Coño, también es una falta de respeto e incluso tomar por tontos a los de más negando lo evidente y luego, «cuando te pilla el carrico del "helao"», buscar excusas de mal pagador para tratar de salir airoso del enredo, pero, ¡eso sí!, echándole la culpa al otro, porque queda muy bien eso de decir: «¡Ya te lo imaginabas!». ¡Pues eso!.

Y ¿por qué el Barsa tiene la culpa de todos los males del mundo mundial?. Pues porque, según la teoría de Javi, todos quieren jugar como el Barsa, pero, para eso, hay que tener los jugadores que tiene el Barsa y, como los demás no los tienen, ni siquiera el Real Madrid, el PSG, el United o el Bayer de Pep Guardiola -ya veréis como el City tampoco- hacen el ridículo más espantoso. En el fútbol –como en otras facetas de la vida- no siempre salen las cosas como se quiere o están previstas, puesto que en los entrenamientos se trabaja sin rival y, por mucho que entrenes «el tiki-taka», la realidad de los partidos es muy diferente, lo que, durante los 90 minutos que dura un encuentro, te puede llevar a dar una imagen lamentable. ¿O no?.

Podríamos extrapolar la teoría de Javi a cualquier otra faceta de la vida. Mirad, siempre me han repateado los trepas -últimamente he conocido algunos-, aunque, como dice mi también amigo Allphone Salinas, nunca está de más «poner un trepa en tu vida». Tengo la impresión de que el personal ha puesto de moda eso de echar toda la carne en el asador -vendiéndose a cualquier precio y postor, aunque poniendo el listón muy bajo, y arrastrándose de cama en cama- para conseguir un objetivo concreto; es decir, siendo un trepa auténtico, con pedigrí, de ahí lo que dice Allphone. Hay quien parece tener una especie de lector de banda magnética de tarjeta de crédito y, con tal de trepar, está dispuesto a sacar toda la artillería, porque como dice otro colega, Tito San Emeterio: «De puta a puta taconazo» o «Dios los cría y ellos se juntan» y una vez conseguido lo pretendido, chao «pescao», aunque te hayan metido de todo menos miedo e incluso, como «chascarrilleaba» Emilio Esteban, exportero de mi Elche CF, «el medio kilo».

Pero, como siempre se ha dicho, aunque la mona se vista de seda, mona se queda, porque no hay más cera que la que arde, la gente tiene la inteligencia justa para pasar el día y de donde no hay no se puede sacar, ya que la cabra siempre tira al monte. Me llama la atención que quien se me antoja inteligente -que no tiene nada ver con listo- caiga en las redes del frikismo, a no ser que también se sea friki -me aseguran que puede ser el caso-, y del postureo; es decir, esa especie de lado oscuro del que –como en las pelis de la saga de guerras galácticas- cuesta mucho salir y en el que es fácil entrar. La culpa, evidentemente, es, además del cha-cha-cha, del Barsa, porque no todo el mundo está cualificado para ser un friki de tres al cuarto o de pacotilla, aunque lo más normal es que no se sepa que se es -friki-, porque no se tiene una idea clara de lo que significa el frikismo, de ahí que la misma UMH -¡lo que faltaba!- haya puesto en marcha una «Escola de frikis» (lo acabo de leer en el periódico).

El otro día me dijeron una cosa que me hizo gracia y que os traslado: ¡si los bajitos saben que son bajitos y los altos que son altos!, ¿por qué los gilipollas no saben que son gilipollas?. Creo que no es que no lo sepan, sino que no quieren saberlo, porque así se hacen más imprescindibles. Pero, ¡ay amigo!; el friki o el trepa no se da cuenta -porque ni quiere ni le interesa- de que cuanto más alto se sube más duro es el golpe al caer. Y de todo eso la culpa también la tiene el Barça, porque no todos somos iguales y cada uno debería saber dónde está, a no ser que se quiera vivir la vida muy por encima de las propias posibilidades y, entonces, se producirá -como asegura el pasaje bíblico- el «llanto y crujir de dientes».

Decía mi padre que «siempre hay un roto "pa" un "descosío"» y ¡cuánta razón tenía!. ¡Los trepas van con trepas!; ¡los frikis con frikis! y ¡los tontos con aprovechaos!. Un grupo de trepas ha vuelto a poner a Orihuela en el mapa -judicial y político-. Corrieron demasiado -aunque no por mucho correr se llega antes- y, al final, les ha pillao el toro, en forma de fiscal «tocapelotas» que les pide el oro y el moro. De esto también tiene la culpa el Barsa, porque, como se dice en tauromaquia, «si nos sabes torear "pa" qué te metes». ¡Cuánto mal ha hecho el Barsa!.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine