Volver pronto y para siempre

16.05.2016 | 03:47
Volver pronto y para siempre

«Volver pronto y para siempre» con ese deseo de la protagonista, finalizaba el cuento que escribí en 2006 con motivo del regreso de la Dama de Elche a la ciudad y que el Ayuntamiento tuvo a bien publicar. Hace unas semanas, con motivo del Día del Libro y acompañada de la ilustradora, tuve la satisfacción de explicar a los alumnos del CEIP «La Vallverda» cómo surgió la idea de esa historia.


Jugamos a imaginar un desenlace diferente al del regreso del busto a Madrid y les adelanto que en todos los finales propuestos por los niños, la Dama se quedaba en nuestra ciudad. Bien porque se camuflaba toda una clase del cole en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) para rescatarla, o bien, como proponía una niña, porque la Dama haciendo uso de sus poderes mágicos lograba combatir la plaga del picudo, y como entenderán los lectores, se hacía imprescindible que se quedara definitivamente en Elche, no fuese que a ese «turista» se le ocurriese volver.


Recientemente el Consell se reunió en la ciudad y anunció que iba a trabajar para conseguir que Elche fuera una subsede del MAN y que la Dama se quedara definitivamente aquí. Tales declaraciones nos llenaron de alegría a los ilicitanos. Hace unos meses, la Cátedra de la Dama de Elche de la UMH reflexionaba en el mismo sentido llegando a la conclusión de que cualquier reivindicación de la ciudad debía estar acompañada de suficientes argumentos objetivos y rigurosos desde el punto de vista jurídico, económico e histórico dejando de lado por tanto, el legítimo sentimiento de arraigo.


A tal efecto, podría ser interesante considerar que desde los años ochenta, se transfirieron las competencias en materia de arqueología a las comunidades autónomas, y tal y como aparece en una nota del Ministerio de Educación y Cultura (2015) «El MAN dejó de ingresar materiales arqueológicos procedentes de excavaciones y hallazgos casuales y el incremento de fondos en los últimos años se ha producido por vía del mercado, con compras ocasionales, pero también por donaciones o daciones en pago de particulares». Por lo tanto, si la Dama de Elche hubiera sido descubierta noventa años después de su hallazgo, entiendo que ¡se habría quedado aquí!


Desde el punto de vista económico, si partimos de que las ciudades cuentan con recursos turísticos, de tipo cultural, medioambiental, cultural, deportivo, gastronómico, etc., que bien gestionados se convierten en activos que les sirven para competir con otras ciudades similares, y que tener la Dama de Elche supondría una «ventaja competitiva clave», nos coloca en una buena situación para pedir su regreso o en el peor de los casos, una compensación.


Teniendo en cuenta que el Estado intervino intercambiando ciertas obras de arte para que en 1941 regresara a España, alguien podría replicar que tiene todo el sentido que la escultura se encuentre en Madrid. Ese erróneo sentimiento de culpabilidad o falso intento de justificación debe desaparecer de cualquier cabeza, porque como sabemos, el Estado también somos los ilicitanos.


Desde luego, el principal argumento en contra y de forma recurrente durante un tiempo, para la cesión temporal de la Dama era la opinión por parte de los expertos o dictamen negativo de la Comisión de Museos, que desaconsejaban moverla por motivos de «salud de la pieza». Como sabemos, esa barrera ya fue superada en 2006, sin duda, ¡un gran logro!


Estudiar qué es lo que hacen otros países como Francia, en cuanto a centralización o descentralización de la cultura y el patrimonio puede ser un ejercicio comparativo interesante. El caso de la ruta del Impresionismo por la Provenza francesa, donde por ejemplo encontramos el Museo Fundación de Vincent Van Gogh en Arles y el Museo Granet, dedicado a Cézanne, en Aix-en-Provence, ambos ubicados en el centro de la ciudad y con multitud de visitas, puede ser muy ilustrativo. Los franceses, con acierto, han entendido que hay más espacios culturales que París.


En una entrevista a un medio de comunicación, el director del MAN, Andrés Carretero (2014) admite: «El visitante internacional es complicado? Quizás la historia de España no interesa nada al público extranjero? El MAN tiene dos tipos de visitantes: el muy fidelizado, público culto que repite visita, y el gran grupo de los colegios». Estas declaraciones, unidas a las anécdotas que hemos vivido todos con visitantes a la ciudad, algunos de ellos madrileños, preguntándonos dónde pueden visitar la Dama de Elche y su posterior decepción, debería hacer reflexionar incluso a los más escépticos, si verdaderamente la Dama está donde realmente debe estar.


Las palabras de la ministra de cultura en 2006, Carmen Calvo, en el momento en el que el busto partía del MAN: «hay que entender el patrimonio histórico como un elemento impulsor de la cohesión social» deberían ser tomadas como referencia. Esa es la actitud, la sensibilidad necesaria, y parece que la esfera política lo ha entendido y que la ciudad va avanzando hacia esa dirección. Hace unos meses, por ejemplo, en el marco de la Plataforma Elche Piensa, un político admitía abiertamente que habría sido lógico que el Museo Arqueológico Provincial de Alicante (MARQ) estuviera ubicado en Elche.


Pero cualquier iniciativa que impulsemos debe contar con el apoyo y participación de la ciudadanía. En el caso por ejemplo de los Papeles de Salamanca, es la Generalitat de Catalunya quien, junto a todos los partidos políticos y diversas asociaciones cívicas y culturales, exige a la Junta de Castilla y León la devolución de los mismos. Como sabemos, finalmente el Tribunal Constitucional les dio la razón. Por lo tanto debe ser una propuesta liderada por el Ayuntamiento, de la mano de la Generalitat Valenciana, pero protagonizada por toda la ciudad.


Los niños del CEIP «La Vallverda» al despedirnos, nos dijeron que iban a escribir una carta al Sr. Alcalde instándole a que trabajara MUCHO para traer de vuelta a la «reina mora» ¿Qué tal si el resto de centros educativos, o si los niños de manera individual, hicieran lo mismo? Llenar el ayuntamiento de cartas sería una reivindicación sencilla, ejemplar, elegante.


Termino con un ruego dirigido a nuestros políticos: por favor, no se queden a medias en sus planteamientos. Sí a una subsede del MAN y sí también a la Dama de Elche en Elche. Que no sea la subsede del MAN una mera compensación a la ciudad por dejar a la verdadera protagonista de nuestra historia y arqueología lejos de casa. Diez años después de escribir el cuento me siento más optimista y prefiero soñar que de verdad esta vez, sí se puede.


* Los argumentos expuestos en este artículo son también compartidos por Miguel Ors Montenegro, Daniel McEvoy Bravo


y Rafael McEvoy Bravo, todos ellos integrantes de la Mesa


de Patrimonio de la Plataforma Elche Piensa.

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