14 de mayo de 2016
14.05.2016
El mundo por de dentro

Cuando dos y dos no son cuatro

14.05.2016 | 04:28
Cuando dos y dos no son cuatro

La alianza electoral entre Podemos e Izquierda Unida-Unidad Popular y las «convergencias» sumarían seis millones ciento doce mil votos, o el 24,33% de votos, si se repiten los resultados de diciembre pasado. Serían medio millón de votos más que los obtenidos por el PSOE en las mismas generales, o 2,32% más de votos válidos. La participación estuvo en el 73,20% pero ahora va a bajar y estará más próxima al 70%.

El último sondeo del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas, realizado en abril) hace una estimación que repite porcentajes similares de votos para todos los partidos, son cifras parecidas, porque están dentro del margen de error. Vamos que se repetirían los mismos resultados un 43% de votos para la derecha (PP y Ciudadanos) que obtuvo el 42,65. La izquierda (PSOE, Podemos, En comù, Compromís, Mareas e IU) se quedaría con un 44%; dos puntos menos que en diciembre. El sondeo del CIS pronostica, pues, que bajará la participación y que la izquierda en conjunto obtendrá menos proporción de votos.

Hace unas semanas en base al anterior sondeo (La derecha o la izquierda, INFORMACIÓN 5- XII-2015) escribí: «Se puede prever el aumento de la abstención. Una distribución similar de votos entre las candidaturas de izquierda y derecha, pero trasvases dentro de la izquierda, hacia el PSOE, e incluso a IU; y dentro de la derecha, hacia Ciudadanos. Entre los nacionalistas suben el PNV y Esquerra Republicana a costa de EH-Bildu y Convergencia».

Otra cosa son los escaños. El PSOE repite diputados según el CIS. La coalición Podemos-IU-Mareas-Compromís difícilmente superará los 90 del PSOE; los 71 actuales probablemente no lleguen a 80 ya que la coalición concentra sus votos en las grandes ciudades. La coalición de partidos, además, en el caso más favorable a Podemos puede sumar como en las elecciones de diciembre más votos que el PSOE, pero no más diputados. Es el caso más favorable: la tendencia descendente que registra Podemos, puede compensarla con la ascendente de IU. En materia de coaliciones dos y dos no son cuatro, el caso más claro fue la coalición IU-PSOE cuando Joaquín Almunia era secretario general del PSOE y terminó con su dimisión tras la rotunda derrota. En el estudio postelectoral del CIS (enero-marzo 2016) uno de cada cuatro electores dudaban entre dos partidos. De estos un 9,3 dudaban entre Podemos e IU, son votos que se quedarán en la coalición. Pero otros tantos dudaban entre Podemos-C's y entre PSOE-Podemos, suman casi uno de cada cinco dudosos; es la sangría de votos que sufre el partido de Iglesias en los últimos sondeos, son el 5% de los electores. Lo probable en la coalición actual es que pierdan parte de esos votos de los electores dudosos. También hay un 17% de los dudosos, el grupo más numeroso, entre C's y el PP; y un 10% entre C's y el PSOE.

«Nuestro objetivo fundamental para estas elecciones: superar al PSOE en una o varias comunidades autónomas y aparecer como la alternativa clara al PP no se ha cumplido» (Informe de Valoración de la Campaña Autonómica. Podemos, publicado por El Confidencial) era el objetivo en lo que Podemos llamaba «primera vuelta de las generales» –esta sería la tercera– «pensamos que la mayoría de las ideas concebidas para esta campaña pueden ser útiles de cara a las catalanas y a las generales». Entre otros el objetivo declarado era ser la alternativa –«lo otro»– al PP, es lo que sigue predicando Pablo Iglesias. Ahora las figuras de Iglesias y Rajoy más que un activo son un lastre, y ese es un problema, más cuando a Errejón lo mandan a la trastienda y a Garzón lo colocan el quinto; y los jóvenes del PP están sólo para las ocasiones.

A Pedro Sánchez se lo están poniendo fácil, excepto los suyos, la baronesa y barones socialistas: Ximo Puig pacta con Compromís o Podemos en la Comunidad Valenciana, aunque defiendan el referéndum en Cataluña; Rodríguez Page predica mientras gobierna en Castilla-La Mancha con el apoyo de Podemos, merced a la cena que su padrino Bono y Zapatero tuvieron con Iglesias y Errejón; en Extremadura, Fernández Vara da lecciones públicas y Susana Díaz pontifica mientras se olvida de que ella fue candidata por designación digital de su predecesor y apoyó a Carmen Chacón –ahora dimitida– en el Congreso de Sevilla frente a Rubalcaba. ¡Guárdeme Dios de mis compañeros, de mis enemigos me guardo yo!

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