10 de mayo de 2016
10.05.2016

Silencio

10.05.2016 | 09:08
Silencio

Me impactó el libro que con este mismo título, el escritor japonés Shusaku Endo (1923-1997) escribió en 1966 y está publicada por Edhasa en apenas doscientas páginas. Ambientada en el Japón del siglo XVII, recoge el choque cultural y religioso entre los esfuerzos de los misioneros jesuitas con la mentalidad japonesa materialista. El nuevo trabajo del director Martin Scorsese rescata esta historia de la mano del actor protagonista Andrew Garfield en el papel del jesuita Rodrigues. La previsión era llegar en los cines a principios de 2016. A ver si llega pronto, porque todo apunta a una película fiel al argumento de este libro.
Las primeras generaciones de conversos japoneses les fueron bien, pero pronto tuvieron que enfrentarse a diversas persecuciones locales; además de la rivalidad protestante de ingleses y holandeses, Japón oficializó el budismo y los intereses despóticos de la nobleza local tampoco ayudaban a implantar la solidaridad y el amor fraterno. No menos importante resultó la difícil inculturización religiosa en una mentalidad oriental tan diferente al contexto de las prácticas coloniales, en este caso portuguesas.
En la novela, dos jesuitas quieren llegar a Japón en plena prohibición de cualquier atisbo de cristianismo bajo pena de torturas y la muerte. Son enviados desde Portugal como la punta de lanza para consolar a los perseguidos y averiguar qué hay de cierto sobre el provincial, también portugués, que se ha convertido en un apóstata. En esta aventura, el padre Sebastián Rodrigues va experimentando su propia conversión llegando incluso a dudar de la bondad de Dios y de Jesús misericordioso cristiano cuando experimenta su aparente silencio ante el dolor, sobre todo el de sus fieles.
No es de extrañar que Graham Greene dijera que es una de las mejores novelas de nuestro tiempo. Endo es en esta novela (premiada con los mejores galardones literarios de Japón) el Greene japonés, sin duda. Estamos ante una narración elegante de apenas doscientas páginas que mantiene el interés hasta la última página. Los «malos» tienen sus razones mientras que los buenos presuponen que Dios va a actuar de una manera parecida a lo que creen que tiene que ocurrir. Pero nuestras previsiones sobre lo que Dios debe hacer en un momento concreto no suelen coincidir con los suyos. Y los dilemas morales pueden llegar más lejos de lo que habíamos previsto. Por último, de la historia principal cuelga una historia paralela no menos espectacular: la del personaje Kichijoro y su relación con el jesuita Rodrigues.
Además de ser una aventura apasionante, este libro es una gran historia del amor cristiano que al rodarse para el cine, ha sido supervisada por algunos jesuitas a petición de Scorsese con el fin de que todo resulte con la máxima veracidad posible. El libro al menos, querido lector y lectora, no se lo puede perder. ¡Que le aproveche!

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