10 de mayo de 2016
10.05.2016
ÚLTIMA HORA
Al menos dos muertos tras chocar un tren y un autobús escolar en Francia

Gloria cum in excelsis deo

10.05.2016 | 09:08
Gloria cum in excelsis deo

Gloria cree no ser de este mundo. Gloria cree que ennoblece todo lo que toca, a todo aquel que con ella se relaciona. Gloria ilustra al pueblo llano, Gloria tiene el don de aclarar a quienes se le acerquen cualquier materia con su verbo. Gloria alumbra en la penumbra. Gloria como la RAE, da esplendor, todo en ella es magnificencia, siempre dispuesta para grandes empresas, siempre proclive a vanagloriarse de su posición, a jactarse de sus privilegios. Gloria vive en otro estadio, al que el resto de humanos no tenemos acceso. Gloria confunde estar sentada a la derecha del alcalde, con hacerlo a la diestra de Dios, confunde la deidad de los cristianos con su compañero Echávarri. Gloria todavía no ha despertado de ese estado onírico causado por su asunción a los despachos de la casa consistorial alicantina. Gloria cree estar con Dios en los cielos. Gloria se cree intocable, como los tronos, como los ángeles, como los serafines.
Gloria, con su particular vara, arremete contra los guardianes de su séptimo cielo en el que ella es dueña de sus actos, protectora de los valores. Fustiga a los que osan advertirle de sus errores, de sus desacertadas acciones, de sus conceptos equivocados. Tras casi un año ejerciendo su cargo, creía que éste le había sido concedido por un impulso irresistible de quien rige los destinos del hombre ante su extrema sabiduría. Con la modorra propia del despertar, advierte que no es lo que creía ser, que sus privilegios no le son concedidos por ser quien es, sino por representar a quienes un aciago día se acercaron a la urna para elegirla junto a los que componían la candidatura. Gloria, cogían la papeleta y votaban, era un acto democrático, quizás el más importante, no era un acto fatuo, no se te estaban concediendo ventajas exclusivas y exención de obligaciones en razón de tu patronímico, aunque sea el de Gloria.
Le ha salido la raza a la concejala, no ha logrado detener ese impulso jerárquico contra el que en campaña tanto abjuró. «Usted no sabe con quién está hablando, soy su superior». Que mal quedan estas frases cuando suenan en boca del adversario, que poco respetan al interlocutor de turno. «Y, además, no le enseño mi DNI porque no he cometido ningún delito, quien se cree usted que es para pedírmelo». Vuelve a tropezar en la misma piedra, la que le impide caminar hacia la compostura, hacia la modestia, hacia la prudencia en el parlamento, en los comportamientos. Ella se siente ciudadana de altura, ciudadana vip, ciudadana de alto copete, ciudadana con derechos, pero con exiguas obligaciones. Saca Gloria su vara, y reparte menosprecio hacia quienes cree sus subordinados, como si de una empleadora se tratara. Tiene hechuras de jefa, tiene carácter de autócrata. Poseída por el espíritu de Espe, a fin de cuentas, acaban siendo gotas de agua en el sumidero de la política. Le puede la soberbia.
Todo este carajal, al que tanto nos tienen acostumbrados los miembros del tripartito, que rige los destinos de nuestra ciudad a salto de mata, no puede quedar sin pena ni gloria. Pena da que una edil socialista se comporte con un agente municipal con la soberbia y malas manera que lo ha hecho Gloria Vara, por lo que es evidente que no hay nada de glorioso en su conducta, sino más bien ominoso. Como tampoco sería deseable que este nuevo lío en el camarote de los del tripartito quede en un aquí paz y después gloria. La altanería que ha exhibido la concejala no debiera quedar impune para poner, aunque sea una gota de ejemplaridad ante los excesos que puedan producirse en un futuro en el trato con funcionarios y trabajadores del Ayuntamiento de Alicante, que entre otras cosas cuando Gloria, la señora Vara, y sus compañeros abandonen un día la casa consistorial, aquellos seguirán ejerciendo sus funciones para bien de la ciudad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine