07 de mayo de 2016
07.05.2016
Tribuna

Elecciones, retratos y financiación

07.05.2016 | 04:29

La falta de entendimiento de todos los responsables de los principales partidos políticos, de todos sin distinción, ha generado un triplete que tiene graves consecuencias en la economía de nuestro país, pero especialmente en la provincia y en el conjunto de la Comunidad Valenciana. Ese triplete, generado en el mismo instante en el que el Rey Felipe VI firma para disolver la legislatura más corta de la historia de la democracia, está formado por elecciones, retrasos y financiación. En esa santísima trinidad cada elemento conduce al siguiente, y el último de todos afecta a la vida cotidiana de los ciudadanos de la provincia de Alicante y, por extensión, al conjunto de la vida económica y empresarial de nuestra tierra.

Algunos seguimos pensando que la política es el arte de hacer posibles las soluciones a los problemas cotidianos de la colectividad. Pero lo cierto es que en estos últimos cuatro meses se ha convertido en todo contrario: hoy, la política es la culpable de la paralización de nuestro país. Esa impotencia que han demostrado nuestros políticos para llegar a acuerdos se resuelve con el noble y sagrado ejercicio de votar, pero conlleva un retraso galopante en la toma de decisiones que afectan al conjunto del Estado.

En Alicante nos perjudica esta inmovilización no tanto por la escasez obra civil pública, que eso ya viene de hace muchos años, sino porque esa parquedad de proyectos tiene visos de reducirse a la nada, lo que a su vez desemboca en desempleo y en pérdida de competitividad, ya que la generación de infraestructuras es un elemento básico para el desarrollo del resto de la actividad económica.

Esa incapacidad política para formar un Gobierno estable tiene otra consecuencia más, que es el retraso en la elaboración de un presupuesto que marque el conjunto de las políticas en materia laboral, fiscal, medio ambiental, de inversiones, etcétera? y esto nos afecta como empresarios y como ciudadanos. Pero además, no nos tenemos que olvidar de que uno de los principales problemas que sufre la Comunidad Valenciana, y especialmente la provincia de Alicante, va a continuar sin solución. Me refiero a la cuestión de la financiación y el modelo de reparto de la riqueza de nuestro país entre el conjunto de comunidades autónomas.

Es aquí donde España dispondrá de futuro si logra que entre todos lleguemos a un acuerdo; si se consigue un pacto de financiación sin vencedores ni vencidos; si consigue que, por una vez, España camine junta en la misma dirección y con la misma meta. Un gran acuerdo requiere de un gran Gobierno y la repetición de las elecciones no sé si augura, por desgracia, ni una cosa ni la otra.

Por eso, las elecciones, que siempre son la mejor solución, en esta ocasión se han convertido en la menos mala de todas. Porque afectan a una cuestión muy concreta, la capacidad de dotar de recursos las necesidades de todos y de pagar los servicios que las grandes y pequeñas empresas prestamos a la Generalitat Valenciana. Y, hoy por hoy, nos encontramos en un sistema de reparto en clara desigualdad con respeto a otras provincias de España. Y si no tenemos pronto un Gobierno central seguramente se generarán pérdidas más graves para muchos ciudadanos. Y no nos lo podemos permitir, ni ayer, ni mañana.

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