05 de mayo de 2016
05.05.2016

Apuntes de una estrategia económica

05.05.2016 | 03:54

Toda estrategia exige priorizar las actuaciones. Los abajo firmantes, miembros de la tertulia Illice, queremos compartir una primera reflexión sobre las políticas económicas que ha de emprender la ciudad para abordar con éxito su futuro económico.


Reforzar el sector del calzado. Las próximas crisis económicas y políticas no estarán determinadas por una sequía o por el déficit de cualquier otro recurso natural, sino por la carestía de la principal palanca de desarrollo de un país: el trabajo. El tránsito desde un pueblo grande a una gran ciudad, que se produjo desde el último tercio del siglo XIX en Elche, se debió al incremento de las oportunidades de trabajo en la incipiente industria de la alpargata. Elche seguirá creciendo y generando riqueza mientras pueda ofrecer, como en el pasado, oportunidades de desarrollo laboral y profesional a personas de todas las procedencias.


En los albores del siglo XXI, la industria del calzado sigue representado la mitad de la riqueza de nuestra ciudad. Este sector ha realizado con éxito la transformación desde un modelo de manufactura industrial, que compite por volumen y costes (el modelo de escandallo), hasta otro modelo empresarial más sofisticado que compite por valor de sus marcas, diseños y poder de mercado (el modelo de margen comercial). Asimismo, a diferencia de otras comarcas con monocultivo industrial, que no garantizaron suficientemente la sucesión familiar en sus empresas, la generación de empresarios ilicitanos de los 60-70, emprendedores de raza formados en la experiencia, ha dado paso a una nueva promoción con formación académica y específicamente en dirección empresarial, perfectamente preparados para afrontar con éxito los retos de la globalización.


El calzado ahora es un sector muy plural, que incluye una potente industria auxiliar y de componentes. Reforzar el sector exigirá mantener su atractivo para los trabajadores y fomentar la sofisticación de sus Recursos Humanos en mandos intermedios y áreas como la logística, la moda y la mercadotecnia. Esta función está siendo actualmente ejercida por las grandes empresas tractoras del sector, respondiendo a los modelos informales de diseminación del conocimiento característicos de los clúster. Sin embargo, es preciso que las Universidades y escuelas de negocios vinculadas a nuestra ciudad desarrollen programas formativos específicos para nutrir de talento y conocimiento todos los eslabones de la cadena de valor de las empresas de calzado y sus industrias auxiliares. En este orden de cosas, deberá prestarse especial atención a las competencias necesarias para la competencia internacional en entornos globalizados. No debe olvidarse que el patrón de crecimiento de nuestra ciudad triunfó sobre otros - por ejemplo el de nuestra capital - porque el mercado ilicitano ha sido el mundo y no la provincia o el país.


Apostar por la agroindustria. Como se ha acreditado con la concesión de la denominación de origen «Granada de Elche», nuestro campo tiene potencialidades en el ámbito de la agricultura de valor, la gastro-botánica y el viverismo de planta monumental, favorecidos por el clima y la cultura ancestral de cultivo de la tierra.


Para ello, resulta preciso prestigiar el trabajo agrícola, en la actualidad altamente tecnificado, y profesionalizar la dirección empresarial de las explotaciones, para incorporar estrategias de marketing-comunicación a los productos del campo de Elche, garantizando así la competitividad, la empleabilidad y el relevo generacional.


Asimismo, debe mantenerse la reivindicación de agua suficiente y de calidad, pues el déficit hídrico de nuestra provincia y el cambio climático son debilidades y amenazas contra las que es urgente adoptar medidas efectivas.


El turismo como potenciador del comercio, la hostelería y los activos culturales. No parece que en la situación actual, Elche pueda convertirse en una ciudad comercial, principalmente por la competencia de la capital, muy potente en este sector. Tampoco favorece el desarrollo de nuestro sector comercial la idiosincrasia del trabajo en el calzado y los horarios poco compatibles con el ocio de compras en nuestra ciudad, y la ausencia de una colectividad de funcionarios o profesores universitarios que pudieran tirar del consumo y el ocio. Respecto de estos últimos, sería oportuno diseñar una política de incentivos y una estrategia urbanística para incentivar que vivieran en nuestra ciudad.


Dicho esto, es evidente que Elche necesita a su comercio, que compite con el calzado en términos de creación de empleo. Por ello, al tiempo que se estimula el consumo entre nuestros vecinos con campañas específicas, es necesario revitalizar el turismo en la ciudad, para garantizar un flujo regular de nuevos clientes.


Para conseguir este objetivo, hay que diseñar una oferta que restituya el atractivo del centro urbano y que se componga de ocio comercial (tiendas), gastronómico (hostelería) y cultural (por medio de un mejor aprovechamiento de los patrimonios culturales ilicitanos, Palmeral y Misteri). Al mismo tiempo, debe completarse la oferta de «fin de semana», con visitas guiadas a otros recursos paisajísticos (como el Pantano, el Hondo, el Camp d'Elx) o arqueológicos (La Alcudia) y especializar las infraestructuras disponibles como el Centro de Congresos para la acogida de eventos que garanticen una ocupación razonable todo el año de nuestra planta hotelera. Todo ello es compatible con un turismo de sol y playa, sostenible y respetuoso con nuestros paisajes y reservas naturales (los Arenales del Sol, el Clot de Galvany, las dunas del Carabassí, entre otros).


Para ello, nos enfrentamos al reto de transformar la mentalidad de la ciudad y la formación de nuestros recursos humanos con una cultura de excelencia en el servicio al cliente, muy diferente de la cultura del «hacer» industrial. Sin ella, será imposible competir en un mercado maduro y con un destino como nuestra ciudad, todavía desconocido para el gran público.


Diversificar en tejido económico. El crecimiento de la ciudad pasará por potenciar sus fortalezas, pero al mismo tiempo es necesario invertir en los sectores de la nueva economía intensiva en conocimiento e I+D+i, que permitan aprovechar y retener el talento egresado de nuestras Universidades. Para ello, es crucial la coordinación de los esfuerzos de todas las instituciones - CEEI, EOI, UMH, Cámara y recursos municipales-, evitando solapamientos, mejorando la colaboración Universidad-empresa y animando a nuestra clase empresarial para que se convierta en financiadora de proyectos de emprendimiento innovador en nuestra ciudad.


(*) Firman también el artículo Jesús Vicente Amorós y José Rizo Soler, de la Tertulia Illice.

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