26 de abril de 2016
26.04.2016

Más allá de la ameba en San Vicente del Raspeig

26.04.2016 | 04:11
Más allá de la ameba en San Vicente del Raspeig

No hay dos copos de nieve iguales o dos patatas chips que se parezcan, por lo tanto ninguna categoría les hará justicia. Pero la inteligencia depende de agrupar las cosas que comparten propiedades para que no nos veamos confundidos ante cada cosa nueva que nos encontramos. Como dijo alguien, una ameba sería un organismo pensante si alguna vez se preguntara ¿cómo se llama esto o lo otro?

En política es cierto que los ciudadanos percibimos superficialmente ciertos rasgos de un partido, los situamos en una categoría determinada e inferimos que es probable que posea los otros rasgos típicos de esa categoría. Y lo votamos si esas características son compatibles con las nuestras. Por ejemplo el cuatripartito del municipio de San Vicente del Raspeig, Alicante, España, parecía tener unos rasgos socialdemócratas claros o simplemente de izquierdas o progresistas como rasgo dominante, y muchos les creyeron y les votaron.

Inferimos, por tanto, en el cuatripartito, que sus políticas impositivas y sus ordenanzas, por una cuestión de naturaleza, nunca deberían ser discriminatorias para ningún ciudadano del citado municipio. Sin embargo no nos damos cuenta de que la propaganda y la promesa fácil y aduladora suele estar por medio en cualquier campaña electoral y nos dejamos querer. Sin embargo el tiempo, una caña y el poder suele poner en evidencia errores, olvidos y mentiras haciendo que aquella categoría donde incluimos a estos también podría incluir al PP. Es decir si una hormiga tiene trompa, pesa 7.000 kilos y barrita como un elefante, lo más probable es que sea un elefante, inutilizando todo su esfuerzo por aparentar ser la primera.

Tal reflexión viene a colación del impuesto de recogida de las basuras en San Vicente del Raspeig, Alicante, España. El asunto es que el cuatripartito sanvicentero en el poder anunció una bajada generalizada de impuestos y tasas estando en la oposición. Pero una vez en el gobierno congela el recibo del IBI por quinto año consecutivo, sube la mayoría de tasas un 1,3% y limita la bajada de la tasa de recogida de basuras a 6 euros para el año 2016 -lo que representa un 6% menos que el año anterior- solo para las viviendas del casco urbano, excluyendo a los vecinos del extrarradio, y bares, cafeterías, oficinas y despachos. Y muchos vivimos en el extrarradio.

He decidido que no voy a hablar de discriminación ni de desigualdad ni de los excesos que sobre el ciudadano imponen sus autoridades en muchas materias, incluida esta, o de aquellas que de forma genital olvidan aquello de la solidaridad o la equidad horizontal o la oferta política de alternativas y modelos más plausibles y menos irritantes para el ciudadano medio. Tampoco que la actual remontada del ciclo económico no ha sido capaz todavía de suavizar la crisis y que es posible hasta un nuevo rebrote de la misma. Sea como sea la presión fiscal en estos momentos es contraproducente. Pero en fin, lo mismo me equivoco y hasta es posible que no sea éste el caso. Pero se parece mucho. Como ya he dicho, la inteligencia depende de agrupar las cosas que comparten propiedades para no entrar en confusión. Así soy capaz de analizar la actualidad pero también recordar cuando Guanyar se comprometió en su programa electoral a reducir la tasa de la basura en un 18% durante los primeros cien días de gobierno y ahora, a pesar de ostentar la Concejalía de Hacienda, propone esa ridícula rebaja limitada solo a los vecinos del casco urbano.

También recuerdo que la portavoz de EU cuando opinaba que «la unificación de los servicios de recogida y limpieza viaria no habían servido para nada» -eran tiempos del PP- y consideraba «una vergüenza» que subiese la citada tasa «después de haber afirmado que con la unificación de los servicios iban a bajar los gastos generales».

Y si la memoria no me falla recuerdo también cuando el actual alcalde señalaba en campaña electoral su compromiso de que no habría subidas de impuestos. Sus citados socios en el gobierno, Guanyar, Compromís y Sí se Puede, fueron más allá y se comprometieron a lo mismo.

El aludido alcalde señalaba en el mismo diario que recogió sus opiniones que el recibo de la basura, entre otros, se vería reducido «hasta donde podamos llegar» por ser el más demandado por parte de la ciudadanía. Se ve que han podido poco.

Es decir, y por agrupar cosas que comparten características comunes: todos son iguales cuando están en el poder, y distintos cuando están en la oposición. Aunque de estas dos categorías ninguna les haga justicia.

A mí, como no soy una ameba, me lo parece ¿Y a usted?

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