Cosas veredes, amigo Sancho

19.04.2016 | 04:17
Cosas veredes, amigo Sancho

Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras». La frase, según los especialistas, parece que no figura como tal en El Quijote, y nos tendríamos que remontar al Cantar del Mío Cid para encontrar la sentencia ad literam. Pero es seguro que si el escudero del Ingenioso Hidalgo de la Mancha contemplara la España actual, en uso de su sabiduría popular, diría algo parecido, haciendo tal vez uso de alguno de sus refranes. Cito la magna obra de Cervantes, aprovechando que es el cuarto centenario de la muerte del gran escritor español. Y que, como bien denuncia Pedro Jota en su última carta, este Gobierno en funciones nos ha privado del placer y el derecho, porque la cultura también lo es, del cuarto centenario cervantino.
Si recurriésemos a las obras de Cervantes Saavedra, tendríamos que asimilar que la España de 2016, cuatro siglos después, se parece más a la picaresca de Rinconete y Cortadillo que al idealismo del Caballero de la Triste Figura. Enredada en búsqueda de un gobierno digno, donde muchos de los representantes electos, haciendo burla al mandato ciudadano, anteponen la búsqueda de sillones a la formación de un ejecutivo que solvente los problemas más acuciantes de los mismos. Después de una legislatura plagada de casos de corrupción, que no hace falta repetir porque cansarán al lector, nos encontramos con el escándalo de «los papeles de Panamá», donde los que han hecho fortuna se esconden de pagar al fisco, en una jugada tan antigua como una novela de pícaros.
Hemos tenido que aprendernos eso de la offshore, como en su día aprendimos del lenguaje financiero especulativo las stock options, pero la acción podría ser simplemente calificada como fraude. Ese tan perseguido por Montoro. En los «papeles de Panamá» parecen nombres, uno detrás de otro. Algunos muy queridos, que nos mueven entre la tristeza, y la rabia e indignación. Faltaba el caso del ministro Soria, que ha hecho tambalear al Gobierno en funciones, forzado a dimitir tras las sucesivas mentiras sobre sus cuentas en el paraíso fiscal. Y por si faltara alguien en unirse al escándalo, Mario Conde, banquero de éxito en los noventa, ejemplo vital para muchos jóvenes en su momento, conferenciante, tertuliano habitual y moralista, ha vuelto a las andanzas al intentar rescatar el botín de Banesto también depositado en un paraíso fiscal, arrastrando esta vez a sus hijos. Y es que como diría Sancho Panza, frase sí contenida en la novela de novelas, «la senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso».
Mientras, algunos dirigentes siguen jugando a los suyo. Sánchez y Rivera al menos se han esforzado en trabajar un acuerdo, en intentar sumar, en tratar de formar un gobierno. Pero Rajoy e Iglesias, siguen en esa especie de trama de Rinconete y Cortadillo, en el juego de las sillas, en el control del poder. Tal vez los primeros sean recompensados ante las urnas a las que nos han forzado los segundos si se aplicara la máxima cervantina que «No importa el resultado sólo el esfuerzo vale». Pero eso se verá en el próximo proceso electoral, que si nada cambia, tendremos en junio. De momento llevamos cuatro meses sin Gobierno, algo inédito en democracia. Pues eso, «cosas veredes, amigo Sancho».

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