Héroes de fuego

09.04.2016 | 04:48

El miércoles entré en la fábrica durante el incendio y los vi en acción. Sin ninguna duda, hoy Carmencita sigue estando en pie gracias al trabajo de los bomberos. Aunque no solo a ellos. La Guardia Civil y la Policía Local actuaron con rapidez, sabiendo qué hacer y qué decirnos en todo momento, marcando los ritmos para tranquilizarnos. Y, por supuesto, gracias también a los trabajadores de la fábrica, mis compañeros, que arriesgaron su vida con extintores para contener el fuego hasta que llegaron los bomberos. Todos se convirtieron, en unos minutos, en héroes.


Sin embargo, los bomberos, que se juegan la vida día a día para que nosotros podamos seguir viviendo en nuestra burbuja de comodidad, están hechos de otra pasta. Para los bomberos, el fuego es su hábitat. En ese poderoso elemento que a otros nos acobarda y hace huir, ellos se construyen una coraza de ímpetu y valentía. Se arriesgaron a que cayera el falso techo sobre ellos, y siguieron trabajando. Solo cuando uno entra, ya sofocadas las llamas, y comprueba la desolación, ve cómo en apenas unos minutos todo queda reducido a nada. Cualquier cosa a la que nos podamos apegar desaparece en una nube de polvo. Únicamente así, por desgracia, cuando hemos visto de cerca la devastación, apreciamos el trabajo invisible de estos verdaderos héroes de fuego. Heroísmo que se contagió a los trabajadores de la empresa, que evacuaron la fábrica siguiendo el protocolo a la perfección, sin perder los nervios, de forma sobresaliente, para que hoy no tengamos que lamentar ningún daño personal.


La imagen de los bomberos subiendo por la escalera me trajo a la memoria la tragedia de los atentados de Nueva York del 11-s, la tragedia, también, de otras situaciones similares a lo largo del mundo donde los bomberos se convierten en «supermanes» de carne y hueso, en personas como usted y como yo que tienen el arrojo de enfrentarse a cientos de grados centígrados en unos minutos. De la calma a la adrenalina máxima en lo que se tarda en llegar al lugar del incendio. Personas hechas de otra pasta, que decía, capaces de poner por delante de su bienestar el bienestar de otros. Gracias a ellos, Carmencita hoy sigue siendo una empresa que mira al futuro.


Lo que cuesta entender es cómo Novelda, con más de veinticinco mil personas, no cuenta en su municipio con un equipo de estos héroes. De este modo, el desplazamiento sería todavía más breve y todas las actuaciones se saldarían con un balance positivo. Es una reivindicación que no pretendo que llegue a ninguna parte; es más un pensamiento en voz alta. Porque hoy hemos sido nosotros, pero antes hubo otros y, esperemos que no, mañana le puede tocar a cualquiera. Necesitamos que haya héroes como los bomberos, que se les valore y dignifique en su labor. Invisibles casi siempre, pero ágiles en la respuesta. Personas sin miedo que hacen que vivamos nuestras vidas con la confianza de tenerlas allí, si fuera necesario. Hoy, Carmencita existe por ellos. El carácter humilde del bombero rechazará seguramente este tipo de agradecimiento; dirán que es su trabajo y nada más. Pero, en nombre de todos y cada uno de los trabajadores de la empresa, quiero decirte a ti, que estuviste apagando el fuego en la fábrica, gracias. Tú ya eres, a partir de ese momento, como cualquiera de los empleados de esta gran familia, uno más. Gracias por todo. Gracias por tantas vidas salvadas.

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