Por dentro y por fuera

Herencia envenenada

02.04.2016 | 04:36
Herencia envenenada

Al final, se cumplieron los peores augurios de diversos analistas independientes: el gobierno del PP terminó su mandato en 2015 con un desfase presupuestario del 5.2% del PIB, un punto por encima de lo que se comprometió con la Comisión Europea.

Y la consecuencia es clara: el nuevo Ejecutivo tendrá casi imposible cumplir con el objetivo marcado para 2016 (del 2.8%), ya que debería hacer un ajuste del gasto (vía ingresos y/o recortes) cercano a los 23.000 millones de euros. Justo en un momento en el que tres de los cuatro partidos principales del país (PSOE, Podemos y Ciudadanos) se han comprometido con un mayor gasto social, en caso de lograr algún tipo de acuerdo. La cuadratura del círculo.

En vista de lo ocurrido (el gasto público supera a los ingresos por valor de 56.000 millones? pese a que 2015 terminó con un crecimiento superior al 3%), cabe preguntarse a qué se debe que, desde 1980, España no baje de un déficit del 3% en dos de cada tres años transcurridos.

La respuesta no es simple, pero puede deducirse de una suma de varios factores: un sistema recaudatorio disfuncional (con elevado fraude fiscal y tipos impositivos relativamente altos, que recaudan proporcionalmente poco), un aparato productivo ineficiente (compuesto por multitud de pequeñas empresas, que generan empleo de baja calidad y que malviven? generando poca actividad y, por tanto, de las que se puede recaudar poco) y una estructura de gasto que aún no ha acoplado al fin de la burbuja inmobiliaria del período 1998-2007 (que generó unos ingresos desorbitados que, sencillamente, no volverán). Con este panorama, no dejan de sorprender las «peleas» de algunos para hacerse cargo del Ejecutivo.

Acuerdo envenenado

y Beethoven, el más popular

Déficit sin control y destrozo de Calatrava

Financial Times aludía al fracaso del gobierno español a la hora de cumplir con el objetivo de déficit marcado para 2015, después de que el desfase de las cuentas públicas se elevara hasta el 5.2% del PIB (un punto más de lo comprometido con las autoridades de Bruselas). Ello hace casi imposible cumplir con las previsiones de este año (del 2.8%), que obligarían a un hipotético nuevo Ejecutivo a elaborar un ajuste presupuestario superior a los 20.000 millones de euros.

The New York Times lanzaba un ataque furibundo contra el polémico arquitecto valenciano Santiago Calatrava, a raíz del intercambiador construido en el World Trade Center neoyorquino. Según el crítico de arquitectura del periódico, la estructura (que ha tenido un coste de 4.000 millones de dólares, pagados con dinero público) es un laberinto incómodo para los usuarios y ya se han detectado grietas, al poco de inaugurarse.

The Times cambia el paso y

Snapchat gusta a los anunciantes

elmundo.es apuntaba el cambio de estrategia aplicado por The Times: desde ahora, solo actualizará su web tres veces al día y dejará de «bombardear» con noticias en tiempo real. Según John Witherow, director de la publicación, el objetivo de la medida es ofrecer «artículos fiables y en profundidad, análisis actualizado y opiniones estimulantes». Con la salvedad de que, si «se produce una gran noticia, actualizarían de forma inmediata».

Clases de Periodismo se hacía eco de un informe publicado en Business Insider, donde se apuntaba que los usuarios de Snapchat pasan una media de 30 minutos al día en dicha aplicación de mensajes efímeros (una proporción de tiempo relativamente elevada, teniendo en cuenta que la mayoría es un público comprendido entre los 18 y los 34 años). Además, un 60% de ellos crea contenidos, por lo que la suma de estos datos supone un filón atractivo para los anunciantes.

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