Declaración responsable y comunidad de propietarios

09.03.2016 | 04:40
Declaración responsable y comunidad de propietarios

Leo en INFORMACIÓN que la Concejalía de Urbanismo ha paralizado las obras para transformar parte del antiguo centro comercial Panoramis en un mercado gourmet. Para ello, la empresa solicitó una «declaración responsable», una figura que según Pavón, no «será la más adecuada para las obras que se están llevando a cabo». Nada que objetar. Y sugiero que lo cambien.
Por la crisis, para agilizar trámites burocráticos, lo que antes era licencia de obras, de actividades, etcétera, fue sustituido por un documento o «declaración responsable», donde los garantes de las mismas se comprometen a cumplir el proyecto tal y como presentan en el Ayuntamiento. No obstante, el Ayuntamiento permite que se vayan entregando modificaciones, es decir, ampliar o corregir, poco a poco, dicho proyecto para cumplir con las normas establecidas. Pero dentro de un proyecto hay triquiñuelas. Surgen los abusos.
Poco se ha escrito sobre obras en locales, comunidad de propietarios y declaración responsable. Hay casos que estas obras y su actividad no son notificadas a la comunidad con la debida antelación, ni les da el proyecto según la Ley de Propiedad Horizontal, incluso en los estatutos. Es cuando empiezan los martillazos de la demolición de los locales cuando la comunidad de propietarios se pone las pilas. Pide papeles y les dan lo que ellos llaman engañosamente «permiso de obras» cuando en realidad es una «declaración responsable». En dicho documento no consta si la comunidad de propietarios está al tanto de las obras y su actividad. Grave error.
Los «responsables», cuando ven que los vecinos se mueven, entregan el permiso de «obra menor» o acondicionamiento del local. Y la obra sigue, convirtiendo el local en un solar diáfano y demolido en su totalidad. La comunidad dice que eso no es una obra menor, y te entregan otro papelito sellado por el Ayuntamiento como que, después de derribar lo que hay, dará comienzo la obra mayor. Entonces la comunidad, impotente, pide el proyecto completo para su estudio, a fin de saber si cumple con la Ley de Propiedad Horizontal y con los estatutos de la comunidad. Es decir, van mostrando «permisos pervertidos» a cuenta de la «declaración responsable».
Empieza para la comunidad el peregrinar. Burofaxes, correos, intercesión mediante el administrador pidiendo información a los propietarios, apercibiéndoles que deben cumplir con la LPH y estatutos. Si se entrega el proyecto, y se intuye que lo que quieren poner corresponde a una «actividad clasificada» (aquellas cuyas características presentan un riesgo para la salud, el medio ambiente o las personas y se precisa licencia de apertura previa), como salones de juego, cafeterías, etcétera, hay que correr y convocar urgentemente una junta extraordinaria.
Han pasado días, incluso meses y las obras, con la «declaración responsable», siguen adelante. Juntas extraordinarias, escritos al Ayuntamiento, abogados, técnicos ingenieros, denuncia a la policía. Da igual. A la empresa lo que le interesa, como un negocio más, es acabar las obras y te juran y perjuran que una vez concluido el proyecto, será el Ayuntamiento el que pasará a ver si está todo en orden. ¿Por qué esperar a que acabe la obra para poder reclamar?
No es de entender que una comunidad de vecinos tenga que gastar en abogados, ingenieros, tiempo, preocupaciones y dinero, debido a unas obras con las que la comunidad no está de acuerdo en puntos tan importantes como el tipo de actividad, insonorización, la suciedad que genera, molestias a los vecinos, etcétera.
Con una declaración responsable no es suficiente para iniciar unas obras, y menos sin contar con el permiso expreso de la comunidad de vecinos donde pueden o no estar de acuerdo. Esperar a que dichas obras terminen y denunciar por daños y perjuicios a los propietarios de los locales, así como a la empresa, no es de recibo pues puede llevar años, y en el estado en que dejan las fachadas, hechas sin consentimiento de la comunidad, deplorable.
Una actividad clasificada requiere de una estrecha supervisión por parte del Ayuntamiento, pero a la hora de la verdad el Ayuntamiento no es parte de la propiedad y dicen no tener responsabilidad alguna. ¿Qué hacer? ¿Ir directamente a los juzgados? ¿Esperar a que la obra acabe para denunciar?

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