08 de marzo de 2016
08.03.2016

Betis, 1; Igualdad, 0

08.03.2016 | 04:53

El pasado 8 de febrero de 2015, durante el partido de fútbol del Betis y la Ponferradina, desde las gradas del gol sur se produjeron unos cánticos a favor del delantero del Betis y sobre todo en contra de su expareja, con lindezas como «lo hiciste bien? Era una puta», en referencia a las denuncias interpuestas por ella por malos tratos contra el delantero en julio de 2013. Desde el minuto siguiente, ni la dirección del Betis ni autoridades deportivas tuvieron a bien censurar el hecho y de tomar medidas ni hablamos.
El 6 de marzo de 2016, escuchando la radio, pongo atención en el comentario de que el Betis dedica el partido a las mujeres, y entre otras acciones relevantes está el estreno de una camiseta que cambia las franjas blancas de la habitual por el color rosa, incluido el mencionado delantero. Supongo que la proeza es la osadía de vestirse con algo rosa, color femenino donde los haya.
Mi indignación, espero que compartida al menos por la mitad de las lectoras/es de esta reflexión ha ido creciendo al recordar los hechos ocurridos hace escasamente un año. Si esta es toda la reparación de lo ocurrido, estamos apañados/as.
Como en el fondo, fondo, fondísimo soy optimista, y sigo confiando en la humanidad, que por cierto es un 50-50, creo que con paciencia y perseverancia conseguiremos entre todos y todas que este tipo de acciones no solo se censuren, sino que salgan fuera de nuestra cultura de tal manera que pertenezcan a la historia común, olvidada y erradicada.
Quisiera llamar la atención en que, burlas aparte, estos son, entre otros, los motivos por los que se tiene que «celebrar» el famoso Día Internacional de la Mujer, porque siendo importante, muy importante, no se trata solo de hablar de igualdad salarial, de igualdad de trato, de conciliación, etcétera, sino de valores y de actitudes, cosas de las que la sociedad actual tiene una crisis peor si cabe que la económica.
Aprovecho que me he puesto a escribir para reivindicar la necesidad de que se reflexione sobre aquella asignatura tan denostada por la derecha política, claro, de Educación para la Ciudadanía, ya que sin ser una pócima mágica, por lo menos se le supone la tarea de Educar con mayúsculas, formar ciudadanos que es muy diferente a adoctrinar. Sólo desde la Educación será posible el cambio social y cultural que la sociedad requiere para que la igualdad sea un hecho, y no un deseo inalcanzable o una fecha conmemorativa y ya está.
Para acabar diría que, como Martin Luther King, tengo un sueño: que más pronto que tarde hombres y mujeres sean realmente iguales. Juntos/as lo conseguiremos. A por ellos que son pocos.
Gracias a mi amigo Miquel por el título.

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