05 de marzo de 2016
05.03.2016
Impresiones

Carta a Don Eleuterio

05.03.2016 | 05:08
Carta a Don Eleuterio

Excelentísimo señor don Eleuterio Maisonnave. Estimado don Eleuterio: En dos ocasiones me he referido en este medio a usted, la primera interpretando su tristeza cuando la Corporación Municipal decidió, tras reunirse con el Consejo de Comercio (¿), reducir la Zona de Gran Afluencia Turística a la fachada litoral, el Puerto y el casco antiguo, excluyendo la avenida que lleva su nombre. Posteriormente, creyéndome las noticias publicadas, me precipité al decir que el alcalde había rectificado (19/02/16) anunciando que todo el comercio de Alicante, pequeños establecimientos y grandes superficies podrían abrir los domingos y los festivos dentro de un mes. Disculpe, pero creo que me precipité al dar por buena la noticia y al interpretar que usted me parecía más relajado.

No se cómo eran las cosas de la política en sus tiempos, que también eran complicados, pero no creo que llegaran a los dislates que cotidianamente vemos; porque, aquí y ahora, tenemos montados varios pollos, de los que le voy a tratar de dar cuenta.

El 20 de diciembre del pasado año se celebraron las elecciones nacionales, esas que periódicamente se convocan para ir a las urnas, desde que tenemos Constitución; estas elecciones no son censitarias como en su época, ahora pueden votar todos los ciudadanos españoles mayores de 18 años.

Pues, como le digo, se celebraron las elecciones y quedaron clasificados cuatro partidos principales: Partido Popular (123), PSOE (90), Podemos (69) y Ciudadanos (40), que en total tienen 322 escaños, que sobre los 350 que componen las Cortes representan el 92%, lo que significa que la representación parlamentaria de los otros 6 partidos (28 diputados) es del 8%. En estos partidos pequeños, 8 diputados son independentistas de derechas y 6 nacionalistas de reconocida tradición derechista, 12 son independentistas de izquierdas, 2 son de Izquierda Unida y 1 es de Coalición Canaria (¿?).

Pues todos estos representantes de la voluntad popular andan buscando la forma de gobernar y por fin, ayer, se unieron el 2º y el 4º más votados, con 130 escaños (37,14%), en la pretensión de formar Gobierno en un proceso de investidura y, ¿sabe lo que pasó don Eleuterio?, que obtuvieron un 37,14% de los votos favorables, frente a un 62,57% que dijo que no y un 0,29% (Coalición Canaria) que se abstuvo.

En la segunda votación habría bastado que se abstuvieran el Partido Popular o Podemos, que es lo que se ha pedido a los del Partido Popular por patriotismo y a los de Podemos por progresismo. ¡Qué difícil es sorber y soplar al mismo tiempo! Pero no lo han hecho.

Pues así andamos, don Eleuterio; pero qué le voy a decir, pues en su tiempo también pasaban cosas raras y, si no, que se lo digan a usted que fue capaz de militar en un partido como el Republicano Posibilista (en la I República) para una vez producida la Restauración borbónica, centrar su programa en el sufragio universal y en la participación electoral, sin cuestionar la Monarquía, para terminar integrándose en el Partido Liberal. Por desgracia, usted murió joven, pues podría dar mucho que hablar: también es verdad que usted era una persona ilustrada y ahora estamos recogiendo los frutos de la gobernanza por las víctimas de la LOGSE.

Creo que me he desviado del motivo de mi carta, pero supongo que a usted no le importe, pues la etapa que vivimos es trepidante desde el punto de vista político, sobre todo por la incertidumbre que nos acompaña; bueno, usted también vivió una época complicada.

En realidad quería hablarle de lo del cierre del comercio. Verá usted, la cosa se ha complicado, ahora que el alcalde quiere que abra en domingos y festivos todo el comercio de la ciudad, se le oponen sus socios de gobierno, para lo que necesitaba el apoyo del PP, que ahora dice que solamente apoya que se autorice la reapertura del comercio de Maisonnave, pero que se opone a que se autorice libertad de horarios en toda la ciudad: qué le voy a decir, un lío. Además, cada día aparecen más asociaciones de comerciantes, con propuestas y contrapropuestas.

Abreviando, al final el alcalde se ha plantado y ha dicho que «si no abren todos los comercios los festivos no lo hará ninguno»; en fin, me parece que usted, de momento, se va a seguir aburriendo los domingos y festivos, porque el comercio de su avenida no se abre.

Supongo que el conocimiento de estos hechos le produzcan, como me ha ocurrido a mí, una cierta perplejidad.

Ya ve, don Eleuterio, así andan las cosas por esta su ciudad y ¡vaya domingos aburridos que le esperan! Suyo atentísimo.

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