Opinión

La necesidad de la mediación intercultural

28.02.2016 | 05:55

En la mesa redonda del pasado miércoles 17, en la sede de la Universidad de Alicante no solo estuvimos atentos a la presentación de los dos representantes de los dos centros culturales de la ciudad, los de Virgen del Remedio y de Ciudad Requena, sino que el profesor Juan David Sempere, especialista en migraciones nos habló de la enorme y positiva significación numérica y económica de los argelinos en la ciudad de Alicante.

Frente a esta realidad positiva, en otro orden de magnitudes, también se habló de las penalidades que muchos musulmanes de las más diversas procedencias, aunque todos de extracciones sociales muy bajas, estaban padeciendo en Alicante. Con ellos trabajan las dos mediadoras que intervinieron en la mesa: Mariví Pérez, y Souad Kchitil El Haraj, ambas licenciadas en Filología Árabe por la Universidad de Alicante, especializándose después en este camino específico de la mediación intercultural, tarea en la que desarrollan una indispensable labor.

Mariví Pérez, mediadora del Ayuntamiento de Alicante, expuso cómo el incremento de población, especialmente de origen argelino, ha generado nuevas necesidades de integración. Intervino ante las asociaciones de Virgen del Remedio, cuando se suscitó la instalación de la nueva mezquita, así como en otros casos más puntuales. Estas labores, en coordinación con los diversos técnicos del ayuntamiento cuando se hace necesario, sirven para rebajar tensiones, pero también para explicar cuáles son las necesidades y cómo entender la vida cotidiana de estos segmentos de población. También ha trabajado de modo intenso para favorecer la integración de las mujeres magrebíes, el 80% de las cuales tienen dificultades lingüísticas que les limitan tanto para tener una normal relación social, como especialmente para una fluida comunicación con el profesorado de sus hijos en edad escolar.

Souad Kchitil El Haraj, mediadora del IES Virgen del Remedio, hija de marroquí que llegó en patera, que sufrió mucho para salir adelante y que sus hijos estudiaran, expuso su trabajo diario en este entorno escolar. Con verbo cálido y discurso contundente nos fue desgranando los problemas sociales y de integración a los que se enfrentan los 4 mediadores del Instituto, para ayudar a la integración de unos estudiantes de 35 nacionalidades y que hablan en 26 lenguas diferentes. Trabajan para que el alumnado pueda acceder a una formación académica, pero sobre todo para que se integren en una sociedad española y alicantina que es bien diferente a las de sus países de origen. Para ello favorecen la comunicación, organizan jornadas interculturales, trabajan con los alumnos adolescentes para otorgarles recursos sociales y personales para su desarrollo e integración. Pero también buscan la resolución de los conflictos cotidianos. Souad contó que no tenía horario: si un padre volvía a casa a las 10 de la noche, ella le estaba ella esperando para hablar con él, y que frecuentemente su acción se dirige a ayuda a superar la exigencia de separación de sexos, frecuente en las sociedades musulmanas, pero aquí inconcebible. También han organizado grupos de aprendizaje de la lengua para las madres, porque veían que éstas, al no entender español, no iban al colegio para preguntar por sus hijos. Con ello se consigue, además, una mejor apertura social de ellas mismas.

Solo cuando se nos explica su trabajo cotidiano, se ve lo necesario que es para la convivencia y el desarrollo en nuestra ciudad. Los más graves problemas de los musulmanes resultan ser son los que tienen que ver con su baja integración social, su penuria económica, su desarraigo en muchos casos. Y en todo ello nuestras mediadoras están haciendo una labor tan callada como indispensable. El video elaborado por los alumnos de Virgen del Remedio acabó por conmovernos a todos los presentes.

Celebro el que haya un principio de resolución del conflicto que suponía la renovación de su contrato por el Ayuntamiento. Pero sobre todo, como ciudadanos, lo agradeceremos todos cuando, según vayan pasando los años no oigamos hablar de conflictos socio-religiosos, y se vayan integrando en la educación y en el mercado de trabajo nuevas capas de población que, de otro modo, serían grupos desestructurados, con problemas ellos, pero también quienes les rodean. Muchos de los problemas que estamos viendo en Francia nacen de la ausencia de estas políticas de mediación e integración.

Gracias infinitas a todos estos mediadores que, calladamente, nos ayudan a tener una sociedad más equilibrada y justa, un Alicante mejor para nosotros y para nuestros hijos.

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