16 de febrero de 2016
16.02.2016

La Habana que falta en Madrid

16.02.2016 | 05:12
La Habana que falta en Madrid

Pocos se explican como La Habana capital de la ortodoxia marxista y heterodoxia martiana ha devenido en capital de la conciliación y acuerdos de grandes y complejos acontecimientos contemporáneos.
¿Qué ha hecho La Habana que Madrid no ha podido lograr en sus conversaciones para formar un gobierno entre cuatro partidos, todos españoles?
La razón quizás esté en su excelente capacidad de maniobra y transformación ante situaciones de incertidumbre y de las condiciones geopolíticas en función de un objetivo, mejorar las condiciones y estabilidad económica del pueblo cubano. Y por otra parte su flexibilidad negociadora con el adversario bajo estricto y riguroso secreto de los acuerdos.
O pudiera ser que a los diálogos entre los líderes de los partidos españoles les faltase la sobremesa que, como dijera el escritor español Federico García Sánchez al referirse a la invención de la sobremesa, se debía a La Habana, «la capital que posee los elementos para esa hora, café, azúcar, puros y ron, el apoyo de estos deleitosos sabores facilita un mejor diálogo entre las partes», que por lo que ha sucedido en estos tiempos, a lo mejor si se reunieran en La Habana se lograría un gran acuerdo.
Lo real y objetivo es que el resultado positivo de las conversaciones secretas entre Cuba y los EE UU, llevó a ambos gobiernos al restablecimiento de relaciones diplomáticas después de más de cincuenta años de impensables encuentros.
Otro de los elementos que pudiera servir de referencia para las discrepancias y desacuerdos entre los líderes de los partidos españoles, es el resultado alcanzado en las conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y los representantes de las FARS, también después de un largo conflicto armado. Es cierto que llevaron mucho más tiempo en declarar la paz, pero se partía de un conflicto bélico y mucho más complejo entre partes con posiciones ideológicas diametralmente contrapuestas, que la crisis de gobernabilidad española.
Quién hubiera pensado que La Habana marxista leninista durante décadas, recibiera a dos relevantes pontífices religiosos enemistados entre sí por cerca de mil años, que su encuentro se celebraría en la isla socialista, laica-atea del Caribe, con borrón y cuenta nueva se abrió la nueva etapa de la histórica escisión que estremeció al Cristianismo. Una frase que se debe recoger por Madrid en a sus esfuerzos por formar gobierno, es la expresada por el Papa Francisco en el aeropuerto de La Habana «la unidad se hace caminando»;  y finalizó con estas líneas: «una serie de iniciativas» que considera «viables y posibles de realizar».
Es cierto que el liderazgo del Papa Francisco ha sido decisivo en todas estas negociaciones, pero también el pueblo y la dirección del gobierno cubano, lo cual demuestra que desde posiciones encontradas y viejas heridas se puede encontrar un acuerdo en bien de los ciudadanos.
Madrid tendrá que buscar en La Habana lo que le falta para formar un gobierno de cambio y mejoras para el pueblo español. ¡O quizás reunirse en la capital de la unión del Caribe y pedir ayuda a su Santidad!

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