Tribuna

Tostadas con aguacate y el gato tuerto

12.02.2016 | 05:07
Tostadas con aguacate y el gato tuerto

De modo que pongo a trabajar mis pensamientos y sentimientos, para hacerme la vida lo más agradable posible dentro de la elección que he realizado, que es por ejemplo la de intentar conseguir un determinado trabajo

Hablo con mi hija María, quien sonriendo me dice le hacen muy feliz pequeñas cosas como desayunar tostadas con aguacate, y que eso y la compañía y trastadas de su gatito tuerto, que es muy hábil cazando moscas con las dos patitas delanteras, me cuenta, hacen que su día sea más alegre y divertido.

Pero acaban el desayuno y las risas, y teniendo en cuenta que María está preparando una dura y difícil oposición y que pasa todo el día estudiando, reflexiono sobre el poder que tenemos para trasformar nuestra realidad cotidiana, ejercitando nuestra facultad de decisión, y eligiendo lo que queremos hacer, pues siempre podemos optar por cambiar de actitud, y en la parte que depende de nosotros, escoger nuestros pensamientos y en consecuencia los sentimientos que los van a acompañar, pues si hacemos una elección en la vida, tenemos que facilitarnos aquello por lo que hemos optado, para evitar seleccionar algo y estar en conflicto con lo elegido.

De modo que pongo a trabajar mis pensamientos y sentimientos, para hacerme la vida lo más agradable posible dentro de la elección que he realizado, que es por ejemplo la de intentar conseguir un determinado trabajo, o la de cuidar a mis padres, o la de preparar una cierta oposición, buscando lo bueno, agradable y positivo de las pequeñas y cotidianas cosas que me van pasando a lo largo del día, como disfrutar del desayuno, o tal vez escuchar una canción que me guste, o quizá ver esa serie que me apasiona.

Y advierto cómo adquieren una gran importancia los detalles cotidianos de mi jornada, que puedo hacerlos dichosos y alegres pues la satisfacción interior depende de nuestra actitud ante las cosas que cada día se nos presentan, y que pueden pasarnos desapercibidas o, por el contrario, resultar atrayentes y sugestivas si ponemos en ellas toda nuestra atención, como, en tal sentido, reflexiona el personaje de Ricardo Darín en la película de sugerente título El mismo amor, la misma lluvia de su compatriota Juan José Campanella, cuando dice «a veces pienso que las charlas sin importancia en los lugares sin importancia fueron los momentos más importantes de mi vida», y es que, en definitiva, se trata de apreciar, disfrutar, poner toda la atención y vivir con intensidad nuestras cosas cotidianas para valorarlas y disfrutarlas

Como esas tostadas con aguacate, que me apetece probar, claro, mientras María me cuenta de su gatito y de sus trastadas y yo me río con ella, y hablamos de sus estudios y también de muchas cosas como que la echaré mucho de menos cuando apruebe la oposición.

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