La Granada Mollar, tradición y futuro del Camp d'Elx

07.02.2016 | 05:00
La Granada Mollar, tradición y futuro del Camp d'Elx

La Granada Mollar es uno de los grandes símbolos representativos del Camp d'Elx y, por tanto, también de la ciudad de Elche. Este cultivo, originario del Medio Oriente, viene siendo cultivado desde hace más de mil años en estas tierras traído de la mano posiblemente de los árabes. Por este motivo, forma parte ya de una forma indisoluble del paisaje rural característico de nuestro entorno agrícola. Así, durante siglos ha sido cultivada en estas tierras mediterráneas, amenazadas continuamente por sequías interminables, en las que ha acabado adquiriendo una serie de características propias que la llevan a diferenciarla del resto de variedades.


Después de que el pasado día 19 de enero la Granada Mollar de Elche fuera inscrita en el Registro de Denominaciones de Origen Protegidas, nadie duda ya de que estamos ante uno de los cultivos tradicionales con más futuro. Sin embargo, la granada es una de las frutas con más historia, llamémosle así, que podemos encontrar dentro de nuestro propio contexto cultural. Y es que la granada ha sido un referente iconográfico desde hace miles de años. Desde la cultura babilónica, pasando por los egipcios, hasta llegar a la mitología de la Antigua Grecia, siempre ha llamado la atención, tal vez debido a la plasticidad de sus formas o al intenso color grana, o simplemente por su extraordinario sabor. Incluso tanto la Biblia como el Islam, hacen referencia a esta fruta, llegando este último a considerarlo uno de los árboles del Paraíso.


Sin duda, en las tierras de Levante fueron los árabes, avezados en materia agrícola, quienes propiciaron el cultivo de esta singular fruta, junto con los olivos, viñas, almendras e higueras. Es decir, ya desde la época medieval forma parte de nuestra dieta gastronómica. Posiblemente, por este motivo, así como por la belleza cautivadora de su morfología, nuestros antepasados decidieron que el Ángel del Misteri d'Elx no debía bajar de un núvol, como marcaba la tradición dramática tardomedieval, sino que aparecería dentro de una mangrana que al cruzar las puertas del cielo se desgajaba dejando ver un interior de oripell. De este modo, la granada pasó a formar parte de uno de los patrimonios culturales más importantes que tenemos los ilicitanos.


Hoy en día, y después de haber pasado por ciertos años de incertidumbres, gracias al gran trabajo y el empeño puesto por la Asociación de Productores y Comercializadores de Granadas de Elche, presidida por Francisco Oliva, se ha abierto una puerta hacia el futuro, con la concesión de la Denominación de Origen a la Granada Mollar de Elche, que pone de manifiesto el potencial agrícola y comercial de este cultivo tradicional que tanto tiempo lleva conviviendo entre nosotros. Significa, por tanto, un reconocimiento que premia la labor realizada durante cientos de años desarrollada por los agricultores de la zona y que pone definitivamente a esta variedad autóctona en el mapa internacional llevando consigo el nombre de Elche.


El Campo de Elche, y las poblaciones del entorno (las comarcas del Baix Vinalopó, L'Alacantí y la Vega Baja), representan alrededor del noventa por ciento de la producción de granada mollar y son los principales productores de Europa. Así, son más de 3.000 las hectáreas de terreno las dedicadas a este cultivo en el Sur de la provincia de Alicante de las que se obtiene un rendimiento superior a las 50.000 toneladas de granada mollar. A diferencia de otras variedades, la granada mollar de Elche se caracteriza por el rojo color intenso del exterior, combinado con el crema, y por su singular dulzor. Por ello, en los últimos años ha experimentado un gran auge que explica que cerca de un setenta por ciento de lo producido se dedique a la exportación, llegando a países como Francia, Alemania o el Reino Unido.


En este impulso recibido en los últimos años mucho tiene que ver la apuesta realizada por la Asociación de Productores y Comercializadores de Granadas de Elche por este producto autóctono, que ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Elche y la Generalitat Valenciana. Asimismo, es de justicia reconocer el apoyo obtenido por grandes nombres de la cocina internacional como son los chefs Paco Roncero, Alberto Chicote, Quique Dacosta, José María Manzanares, Paco Torreblanca y, especialmente, la ilicitana Susi Díaz. Gracias a su talento y creatividad, la Granada Mollar de Elche se ha convertido en un producto culinario con un sinfín de posibilidades gastronómicas que, visto lo visto, estaban aún por descubrir. No podemos más que agradecer su implicación, ya que ellos son una parte importante de estas nuevas expectativas que desde hoy se abren al futuro más inmediato.


Queda ahora, una vez conseguido el objetivo de lograr la Denominación de Origen, un trabajo arduo por delante. Debemos apostar con fuerza por la producción de la Granada Mollar, así como por el resto de actividades agrícolas del Camp d'Elx, un sector en continua evolución. La industria agrícola ilicitana es uno de los pilares económicos fundamentales de nuestro municipio, pero tenemos que ser capaces de buscar nuevas fórmulas en las que, junto con el concepto tradicional de agricultura, podamos desarrollar proyectos de gastronomía y de turismo rural y ocio que redunden en el desarrollo económico de Elche. La Granada Mollar de Elche ya no es sólo pasado e historia de nuestra ciudad, sino presente inmediato y la senda que abre el camino de futuro que desde hoy comenzamos a recorrer.

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