06 de febrero de 2016
06.02.2016
Pisando charcos

Paseando con Fernando Esteso

06.02.2016 | 05:16
Paseando con Fernando Esteso

A Fernando Esteso lo conocí en el festival de cine de Peñíscola, iba con mi hermano Alfredo hace ya muchos años, en mi época de sabiduría  y de bobería. Era un periodo de fe y de incredibilidad, una era de luz y de tinieblas. Cuando lo tienes todo y nada. En una palabra, nada parecido al periodo actual porque no sería aceptable una comparación, era el lugar donde pase gran parte de mi niñez y mi adolescencia. Sobre Peñíscola, rodeada de un mar de vapor acuoso, se erige el castillo templario-pontificio, impresionante que empezó a construirse en 1294. Doce años tardó en finalizarse esta obra sobre restos de una antigua alcazaba árabe, copia de las realizadas en Tierra Santa. Este magnífico lugar, no solo comparte con el Vaticano y el Palacio de los Papas de Aviñón el privilegio de haber sido sede pontificia -una de las tres que ha habido a lo largo de la historia- sino que ha sido el escenario donde se rodo la película El hijo del cura. Mariano Ozores como director de cine , junto a Fernando Esteso y el desaparecido Saza. También, salvando las distancias estratosféricas se rodó El Cid, con Charlton Heston y Sofía Loren.

Hoy paseo por Valencia junto a Esteso. Partimos de la Avenida de las Cortes Valencianas, cerca del domicilio que comparte con sus hijos Arantxa y Fernando. Vamos recordando aquellos tiempos, esos días inolvidables para el humorista en que lo pasaba fenomenal. Su memoria se centra en la cara de «agilipollao» que tenía durante todo el rodaje, nos reímos a carcajadas, porque tuvo la oportunidad de trabajar con su ídolo José Sazatornil, el gran actor fetiche sempiterno de Berlanga, menos mal que eso no salía en la pantalla. No olvida las fotografías haciendo el contra plano mientras lo veía hablar y como se le caía la baba.

Me dice que es muy fácil para la risa, como si a estas alturas no se supiera, entonces? ¿Por eso te llaman el fácil? Vuelven a sonar las risas. Mientras camino con el personaje que ha jugado un papel de importancia dentro del humor español, se aproxima una señora y se abalanza sobre mi acompañante, dedica media hora a decirle lo mucho que le admira para al final solicitar el típico souvenir del famoso: «Señor Arévalo, deme un autógrafo». Fernando con la sonrisa puesta le contesta: «Yo no soy ese que tú te imaginas». Lo firma y la mujer se va tan contenta. Me pregunto qué queda de aquel cine de evasión que solo pretendía la carcajada explosiva y que la gente se olvidase de sus problemas la hora y media que estaban delante de la pantalla. Sus películas, junto a su inseparable compañero de batalla Andrés Pajares, eran autenticas astracanadas. La pareja, en la actualidad parece un matrimonio mal avenido, estarían encantados de volver actuar, aunque la biología es muy esclava. Son el pasado del cine español, la historia de «las españoladas». Tendremos la oportunidad de verlos en la gala de los Goya acompañando a Mariano Ozores a recoger su Goya de Honor a toda una trayectoria vital.

Seguimos disfrutando de esta mañana soleada, coloreada de humor, como dos viajeros subiendo y bajando las calles valencianas. El Esteso se siente feliz, tras unos años alejado de la farándula teñidos de grisedumbre, vuelve a resurgir, un espectáculo que presenta en el teatro, Dos hombres y un vespino junto a Félix el Gato que llegará pronto a Alicante. Para el mes de abril, tendrá lugar el estreno de Re-Emigrantes. Adiós Madrid, que te quedas sin gente y muchos proyectos que le han vuelto a la popularidad, a su público. Su público, por quien tiene un gran respeto, por ser lo que más le llena, lo que le apasiona de su profesión. Me transmite su sentir al contarme lo que le fascina la respuesta inmediata cuando hace una entrevista o una aparición en TV. En realidad es que para él nunca ha sentido que trabajara. Seguimos dando pasos a ritmo relajado, la gente mira, lo saluda. De pronto surge otro espontáneo que se acerca a la vez que le dice: ¿Me puede firmar un autógrafo señor Andrés Pajares? Fernando, me mira con sonrisa irónica, le ofrezco en silencio un bolígrafo con el que escribe un garabato estampando un Pajares y se queda tan ancho. Todas esas cosas y mil por el estilo, son las que hacen a la gente feliz, parece ser el pan nuestro de cada día que la gente se confunda. Nos reímos con la anécdota, no es para menos. Entre risas, toca tomar un refrigerio, nada mejor que un vino en una de estas esplendidas terrazas. ¡Una copa de tinto y otra de blanco, por favor!

Fernando, ¿cómo eres? A pesar de que han pasado los años, sigue con su cara de pícaro, pillo y travieso adolescente. Creo que soy normal, no es por echarme flores, con un sentido del humor divertido. ¿Chico diez en humor? Ocho con cinco, tampoco es mala valoración. ¿Juerguista? Divertido. ¿Cocinas? Poco y mancho mucho. ¿Te gusta comer bien? Si, si, gracias. Buen provecho. Si no es solo, mejor. Siempre en buena compañía. ¿Compañera? No, no fija. ¿Hombre fácil? Nada de nada, complicado.

Por cierto? Antonia, necesito urgentemente un abogado que me defienda de mi abogado. Me parto de la risa, que peligro tiene este hombre.

¿Como ves el panorama político actual? Pedro Sánchez, Rajoy, Rivera y El Coletas me han dicho el acuerdo que tienen para gobernar. Que lo tienen claro, me han elegido como negociador. Así que, hay que votar otra vez. De votar cada tres meses no nos va a librar nadie. Vota bien y mira a quien pero vota, vota. Llegamos al estudio de grabación. Aquí le despido.

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