Recuerdos que enferman

03.02.2016 | 05:05
Recuerdos que enferman

Gracias a los acontecimientos almacenados en nuestra memoria logramos desarrollar la idea de nuestra propia identidad. Sin embargo, como explica la neuróloga Suzanne O'Sullivan, los recuerdos también pueden enfermarnos. Así lo describe en su ensayo, en el que recopila la evolución de varios de sus pacientes afectados por reminiscencias traumáticas. Concretamente llama nuestra atención el caso de Pauline, quien llevaba toda una vida padeciendo una parálisis en sus piernas. Cuando la doctora trabajó con ella, logró identificar un recuerdo relativo a un abuso infantil que, de algún modo, había producido semejante bloqueo en la parte inferior de su cuerpo. Era ahí donde ella focalizaba su miedo, aún presente. Su enfermedad era un recuerdo. Y gracias a las sesiones terapéuticas, la paciente logró mejorías significativas.
Otro de los efectos que un recuerdo traumático puede ocasionar en la mente de una persona es el trastorno disociativo. Se trata de un mecanismo de defensa mediante el cual, el sujeto, a partir de una experiencia traumática, se distancia de una realidad que no se siente capaz de afrontar. Y lo hace generando nuevos recuerdos y sepultando los antiguos.
Por su parte, la controvertida psicóloga de la Universidad de California Elizabeth Loftus, alerta de cómo, en ciertas ocasiones, la psicoterapia puede contribuir a la creación de falsos recuerdos. Según ella, al recordar no accedemos con exactitud a la información almacenada en un momento determinado de nuestro pasado. En lugar de eso, inventamos ciertos fragmentos, especialmente si las preguntas de la persona que nos ayuda a recordar están direccionadas con alguna intención concreta. A esto le llamamos «efecto de la desinformación». Y se ha comprobado que se produce en los testigos de crímenes y accidentes. Además, según Loftus, no hay manera de diferenciar los recuerdos verdaderos de los falsos. Ni siquiera con técnicas de neuroimagen. Al parecer, la emotividad vinculada a los recuerdos falsos y a los verdaderos es similar, y la persistencia en el tiempo también.
De igual manera, los recuerdos colectivos pueden ser alterados. Detengámonos, por ejemplo, en los acontecimientos que tuvieron lugar durante unas protestas en la plaza de Tiananmen en 1989, que dejaron entre 400 y 1.600 muertos, según la fuente que tomemos como referencia. Tras los trágicos sucesos, el gobierno inició una campaña que logró cambiar el recuerdo colectivo acerca de quién fue el agresor y quién la víctima. Y lo logró.
Como sucedía en el magnífico largometraje de Christopher Nolan Origen, también se ha comprobado que es posible crear, de forma intencionada, un falso recuerdo en la mente de una persona. De forma que, si podemos darle un enfoque constructivo a todo ello, diríamos que tal vez no debamos aferrarnos tanto al pasado. En el presente existe siempre otra oportunidad.

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