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David Bowie y la brillante constelación

29.01.2016 | 05:30
David Bowie y la brillante constelación

Muere David Bowie de un cáncer del que había sido diagnosticado hace dieciocho meses dejando en mi el recuerdo de un estilo y una música personal e influyente y de un artista provocativo, enigmático e innovador que destacó también como productor discográfico e icono de la moda con un original estilo ambiguo y singular en su imagen y atuendos, y con un reconocido talento musical en el que destacaba su atrayente voz y la excepcionalidad que impregnaba a sus proyectos.

Y me alegra que ya tenga David Bowie su propia galaxia pues astrónomos belgas han rendido un merecido homenaje al legendario músico y han puesto su nombre a una luminosa constelación de siete estrellas cercana al planeta Marte cuya forma se asemeja al rayo pintado en la portada del disco Aladdin Sane sobre el rostro del artista, señalando los promotores de la iniciativa que Bowie utilizó el universo como una inspiración clave en su carrera.

Y es que concibo la inspiración como el impulso que se produce en nuestro interior y que nos hace alcanzar momentos de grandeza, y entiendo que es posible lograrla con la práctica y el esfuerzo pues existen desde luego personas dotadas de un peculiar ingenio y talento para determinadas aptitudes o habilidades, pero siempre hay que completarlas con el esfuerzo para alcanzar niveles de excelencia, pues con el trabajo constante y la necesaria motivación pueden conseguirse metas que inicialmente se antojaban inaccesibles y obtener en ese ejercicio niveles de grandeza, y es que en la conjunción de trabajo e inspiración se encuentra ese momento álgido, culminante e intenso al que se debe aspirar.

Y me viene a la memoria el nombre de Rafa Nadal, extraordinario jugador de tenis, ejemplo de pundonor y talento, de quien recuerdo sus declaraciones cuando dice «que obviamente le gusta ganar, pero que lo que realmente le hace feliz es hacerlo con esfuerzo».

Y el admirado escritor Arturo Pérez Reverte, cuando dice que escribir es una dura artesanía, un territorio hostil, agotador, donde la musa, la inspiración, el momento de gloria o como quieras llamarlo no sirve de nada cuando llega, si es que lo hace, y no te encuentra trabajando.

Y pienso en la conocida frase de discutida paternidad que señala que el talento tiene un diez por ciento de inspiración y un noventa por cien de transpiración.

Por lo que, me digo, la clave es talento y trabajo, genio y esfuerzo, impulso y motivación.

De modo que sigo oyendo a David Bowie, y suena Ziggy Stardust, una de mis canciones favoritas, y me acuerdo de los astrónomos belgas y de la brillante constelación, y yo sigo escribiendo y sonrío, esperando la magia y la inspiración.

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