27 de enero de 2016
27.01.2016

La acción está echada

27.01.2016 | 04:58

Vaya comienzo de año! Un mes de enero contusionado y lleno de dificultades. Los mercados financieros con descensos traumáticos. Y la segunda economía más grande del mundo, China, empaquetada en una economía lenta y en altos niveles de crédito. Además, las operaciones bursátiles en China se han interrumpido dos veces. Ante este panorama, Christine Lagarde augura que el intento de China de reequilibrar su economía hacia el gasto del consumidor más bien que hacia las exportaciones sería un proceso que no estaría libre de problemas. La presidenta del FMI ya ha manifestado que la economía global en 2016 continuará frágil. Sin embargo en este escenario, la Reserva Federal de Estados Unidos probablemente subirá los tipos de interés. Mientras, el Banco Central Europeo proporcionará un estimulo extra, manteniendo bajos estos tipos. Mario Draghi lo ha anunciado como respuesta a la débil pero tenaz inflación en la eurozona (0,2%), y a situaciones que el BCE no puede controlar: las turbulencias en los mercados y la caída en el precio del petróleo.
El precio del crudo ha llegado a caer por debajo de 30$ el barril (en agosto de 2014 estaba a 115$). Y en consecuencia ha inquietado a unas economías árabes (Emiratos Árabes, Kuwait,?) preocupadas ahora en administrar este petróleo barato. Brasil, Rusia y Arabía Saudita han sido gravemente afectadas por esta bajada. Con Brasil en una profunda recesión, y con Rusia y Arabia Saudita estancadas en el crecimiento. Así, Arabia Saudita ya ha anunciado un presupuesto de austeridad y está planificando vender participaciones de la compañía petrolífera Aramco de propiedad estatal. Pero es preciso que reconozcamos que esta bajada es positiva para el poder adquisitivo de los consumidores, para el comercio y en definitiva para el crecimiento económico. Y ello nos puede conducir a pensar si la bajada del coste de la electricidad en España tendría similares efectos positivos.
Con todo, este escenario supone una fragilidad e intranquilidad de la economía mundial, embargando la atención del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza). En este ambiente, Mauricio Macri, presidente de Argentina, se manifiesta preocupado por cómo toda esta tormenta global hará sufrir a las economías emergentes. Y, ello es una muestra de cómo otros países del mundo emergente están probablemente acercándose al límite de no remontar. Y desde esta perspectiva de superación económica, los analistas afirman que de entre los países de la eurozona agrupados con el acrónimo de PIGS, en este 2016, Irlanda podría ser la mejor y Grecia la peor. Quedando España e Italia en medio, y ofreciéndonos así la incertidumbre de si irán hacia una u otra de estas direcciones opuestas de desarrollo económico. Así, Bruselas advierte de riesgos políticos para la España de 2016, y exigirá más ajustes fiscales.
En nuestro país, a pesar de que los presupuestos del 2016 estén aprobados, este fuerte y global viento económico de cola y el punto muerto o atolladero político que vivimos, pueden ralentizar las reformas económicas y almacenar obstáculos para el crecimiento. De hecho, las reformas esenciales están aparcadas. Y tendríamos que entrar en el 2017 para que las reformas significantes sean realizadas. Sobre todo si no se acuerda con claridad que ajustes políticos y económicos se van a efectuar. El show ofrecido en la constitución del nuevo Parlamento nos adentró en el debate de «lo políticamente correcto» y no en la claridad. Y los actores políticos en escena, parecen no estar sometidos a presión alguna para llegar a un pacto de coalición: al estilo alemán, de izquierdas, de centro. Mientras que las recriminaciones vuelan entre los partidos. Además, la tensión ha hervido tras los contactos ceremoniales con Felipe VI, donde el Rey actúa como facilitador. Aquí, Iglesias, justo en una calculada entrada en escena, se ha apresurado a hacer una propuesta firme de reparto de poder (no de políticas) a Sánchez. La cual ha provocado indignación en el PSOE y en pesos pesados como Rubalcaba, Vara o Ibarra. Propuesta e indignación que pueden dejar a Sánchez tocado, y en palabras de Rajoy, hipotecado y humillado. Y Rajoy en una calculada y minuciosa entrada en escena, declina, sin renunciar a ser investido presidente. Dejando así a Sánchez (observado de cerca por otros líderes socialistas) e Iglesias (observado en sus alianzas internas y en su líneas rojas) solos ante la tensión política.
¿Estratagemas políticas o estrategias de unas inevitables nuevas elecciones? Según la reciente encuesta de Metrocospia, el 33% de votantes las verían bien y el 61% preferirían un acuerdo político. En cualquier caso, nuestro voto de confianza hacia el crecimiento requiere de un vuelo sin turbulencias y evitando un aterrizaje forzado o no previsto.

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