26 de enero de 2016
26.01.2016

¡Aló vicepresidente!

26.01.2016 | 04:30
¡Aló vicepresidente!

«Año I de la Pre-república española, compañeros y ciudadanos, indignados de la España plurinacional y revolucionaria, amigos del derecho a la autodeterminación de los pueblos, os saludo tras la formación del primer gobierno que la sonrisa del destino ha permitido al compañero Sánchez presidirlo, con la anuencia de las fuerzas de izquierda, que en un ejemplo de la capacidad de diálogo de la democracia popular para la Europa capitalista, sometida a la voracidad de los mercados y los poderes fácticos, han logrado un acuerdo histórico que se cincelara con letras de oro en la historia de este país. Os traemos una nueva forma de hacer política, fuera de las castas y de la oligarquía que hasta la fecha han dominado las instituciones. Por primera vez el pueblo ha entrado en ellas, se ha apoderado de lo que le pertenece a través de la acción directa de quienes hemos entendido su mensaje mayoritario en las urnas. El fracasado bipartidismo, caduco y trasnochado, ha dado paso a una nueva era en la que la transparencia y la unidad de las fuerzas de la izquierda, cohesionadas en torno a la voz que clamaba en las calles recogida en forma de organización política bajo el lema y topónimo de Podemos, como referencia a la fuerza para arrancar nuevos ideales aunque fuera necesaria una lucha cuerpo a cuerpo con quienes no se atengan a las propuestas populares que emanan de los sometidos y sojuzgados...», y de esta guisa seguía el monólogo del nuevo vicepresidente del Gobierno español, Pablo Iglesias, tras el pacto de Sánchez con la izquierda radical y las formaciones separatistas, tanto de derechas como de izquierdas.
Todo se desarrollaba en los estudios de la RTVE, que emitiría a partir de la fecha, en directo el nuevo programa Aló Vicepresidente, todos los sábados de 10 horas hasta las 16 horas. La conexión en directo obligatoria, se extiende no solamente a la emisora del ente público estatal, RNE, sino también a todas aquellas entidades públicas, autonómicas y locales, y por todas las emisoras tanto de radio como de televisión que tuvieren. Al programa asistieron, y así lo testimoniaron las primeras tomas antes del parlamento del nuevo vicepresidente, el nuevo ministro de Defensa y Paz, Julio Rodríguez; la nueva ministra de Ciudadanía, Igualdad, Conciliación Familiar y Asuntos Sociales, Carolina Bescansa; el nuevo y flamante ministro de Plurinacionalidades y Derecho a Decidir, Xavier Domènech; el ministro de Interior, Íñigo Errejón y, el de Justicia Juan Pedro Yllanes, incorporado al partido antes de las elecciones como el propio exgeneral Julio Rodríguez. También asistía al acto de presentación del programa, el jefe de gabinete del vicepresidente, Juan Carlos Monedero, impulsor del mismo a imagen y semejanza del que ya se viene emitiendo en Venezuela para mayor gloria de la revolución bolivariana y del fallecido Chávez, y en la actualidad del todavía presidente Maduro.
Pablo Iglesias, que entre otras materias acapara en su Vicepresidencia, bajo su manto protector de libertades y transparencia, según lo publicado en el BOE, la facultad de controlar y fiscalizar todos los medios de comunicación del Estado, tanto públicos como privados, ha manifestado que cuando la revolución popular determine el finiquito de la Constitución del régimen del 78, será el momento de proponer al pueblo soberano un plebiscito que determine la forma del Estado, sí monarquía o república. También ha revelado que, aunque sus socios en el gobierno y el propio presidente Sánchez, no son partidarios por el momento de estas iniciativas, se verán abocados a transigir si no quieren desvirtuar la voluntad popular. Sin solución de continuidad se propondrá a todos los territorios que configuran el Estado español que ejerzan, si así lo desean, el derecho a decidir en relación con su continuidad o no dentro de España, cumpliendo de nuevo con el mandato popular, el mismo que le ha investido como vicepresidente del movimiento surgido del pueblo. Iglesias, no ha querido comentar ni responder a las preguntas que se le han venido formulando desde los medios de comunicación en el sentido de que todo lo propuesto por él y sus socios electorales, es imposible de llevar a cabo sin el requisito imprescindible del consenso de los escaños populares y de los de la formación de Rivera, según la aritmética democrática del Congreso de los Diputados.
El futuro nos pertenece a todos, construirlo es nuestro derecho y nuestra obligación. Las mayorías no pueden ser apartadas de él, son fundamentales para la concordia y la estabilidad. Las minorías están en su derecho a aportar, nunca a imponer. No hay cielo en democracia que se tome por asalto.

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