20 de enero de 2016
20.01.2016

Hay que parar este tren

20.01.2016 | 03:41
Hay que parar este tren

En 2016: ya veremos, es difícil hacer un pronóstico. Lo que es evidente es que se están produciendo cambios significativos, pero hay que tener en cuenta que no siempre un cambio es positivo. Llegó a su fin, afortunadamente, la mayoría absoluta del Partido Popular. Derribado el muro, se abren posibilidades y es entonces cuando los partidos políticos, representante legítimos de la ciudadanía tienen que asumir esta oportunidad, que tanto costó «diseñarla», en beneficio del conjunto de la población afectada por el austericidio. Su calidad de vida se ha precarizado, y sus derechos han disminuido. En los medios de comunicación la presencia de un bebé en el Congreso de los Diputados o si las rastas albergan piojos (se pueden encontrar también en las cejas y las pestañas) o no, durante unos días hace que los verdaderos problemas pasen a un segundo plano. Qué poco se mencionó que un diputado popular estaba escondido detrás de una columna. Hasta disminuyó la presencia en las portadas de lo que está sucediendo en Catalunya. Se duchen diariamente Sus Señorías, o no, no hay por qué escandalizarse: hay desodorantes muy eficaces. La mayoría de la población no ha salido de la crisis.
Las estadísticas no siempre mienten, constatan que no hay menos excluidos; que se consolida una nueva clase, los trabajadores pobres, con un futuro incierto; personas de cierta edad que no pueden aún jubilarse les resulta imposible encontrar un trabajo. Se salió de la crisis pero muchas niñas y niños apenas comen, los bancos de alimentos no dan abasto a tanta demanda y no están en condiciones de asegurar una alimentación correcta.
Sanidad, educación, dependencia, durante cuatro años fueron deterioradas de manera minuciosa con el pretexto de la crisis. Miles de familias perdiendo sus viviendas en un país en donde cientos de miles están vacías e inclusive abandonadas. Medio millón de jóvenes y no tan jóvenes abandonaron el país, y no pocos sólo volverán en Navidad. Demografía: la crisis es el mejor anticonceptivo, más que el condón. En el Congreso de los Diputados en esta legislatura hay más jóvenes pero en la calle hay cada vez más mayores. Refugiados: a España llegan a cuenta gotas. Es una pena, son familias generalmente con muchos menores. Merkel se ha atrevido a decir que los refugiados impulsarán el crecimiento económico alemán. Es de derechas pero no tonta. Asesinatos de mujeres: ya van media docena en 2016.
Haya gobierno o no hay que parar este tren que nos lleva vertiginosamente a una vida peor, más aún. No basta que el PP haya perdido la mayoría absoluta. Hay que detener este proceso devastador, invertir el proceso. En el Congreso hay una mayoría que se opone al «mundo de los recortes». ¿Se pondrán de acuerdo, hay muchas coincidencias? ¿Se pondrá el carro delante y los bueyes detrás? Si Pedro Sánchez no es elegido presidente se tendrá que volver a convocar elecciones generales. No hay plan B.

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