16 de enero de 2016
16.01.2016
Tribuna

Una aclaración de pura justicia sobre el colegio Manjón

16.01.2016 | 04:07
Una aclaración de pura justicia sobre el colegio Manjón

Estoy asistiendo con cierto asombro cómo se asignan los méritos de la restauración del colegio Manjón a los nuevos inquilinos del Ayuntamiento, por espontáneos como el señor don Moisés Aparici Pastor, que sin tener ni remota idea de lo que habla, afirma y escribe días pasados en este diario: «? y la intención de derribo del colegio Manjón por la alcaldesa Sonia Castedo, y la restauración y regreso del colegio por el actual Ayuntamiento de izquierdas. Duele y mucho percibir que, por lo general, los gobiernos de derecha no dudan en derruir parte de lo poco que nos queda en la ciudad como señas de identidad (colegios públicos), en tanto los de izquierda los construyen o restauran».

Quisiera poner de manifiesto, como conocedor del proceso de primera mano y puede dar fe de ello su directora, que el colegio Manjón se salvó de la picota gracias a la intervención de la señora Castedo, y con ello no pretendo defenderla ni ensalzarla de nada, que ya es mayorcita para defenderse sola y asumir lo que responsablemente le corresponda tener que asumir, pero lo que es de justicia es lo que es, y así debe considerarse y tenerse presente.

Fue la alcaldesa Castedo, posiblemente sospechando (y acertó) que los informes técnicos que atribuían al colegio Manjón daños que obligaban a su demolición podían estar equivocados, la que nos llamó como especialistas en estructuras para que le echáramos un vistazo a los informes y al colegio, y le diéramos nuestra opinión. Nuestra sorpresa fue mayúscula al comprobar que los informes estaban manifiestamente equivocados y lo único que le pasaba al colegio era una falta de mantenimiento y puesta al día del edificio; dicho de otra manera más simple, darle el repaso de adecuación que requieren todos los edificios de una cierta edad mejorando algunas cosas y poco más. Por decir lo que dijimos, fuimos demandados por vía penal por los autores de los informes que pedían la demolición del edificio, porque se sintieron agraviados en su honor según argumentaron, y como no podía ser de otra manera, fuimos absueltos con todos los pronunciamientos favorables.

Lo que vino a continuación fue la gestión correspondiente para conseguir los dineros que permitiera la restauración del colegio, en unos momentos donde el Ayuntamiento y la Generalitat se encontraban y se encuentran técnicamente en la más absoluta de las ruinas. Los tiempos de gestión en conseguir los dineros, todo hay que decirlo, es verdad que se demoraron más de lo debido. Unos pensarán que es porque los de PP han sido unos mantas gestionando, y los mal pensados como yo, pueden pensar también legítimamente, que es porque a Valencia le cuesta un dolor de muelas cada vez que tiene que soltar un euro para Alicante, dirija la Generalitat el PP o la dirija el tripartito. No obstante, antes de que los nuevos partidos políticos entraran en el Ayuntamiento, la obra se encontraba plenamente licitada y adjudicada a la empresa constructora Construcciones San José. Lo que se ha hecho en la nueva legislatura por el tripartito, ha sido materializar la obra anteriormente planificada, introduciendo una mejora adicional en las carpinterías de las ventanas, a iniciativa de la concejala de Educación. Al César lo que es del César.

Ésta es la verdad y nada más que la verdad. Y para el señor Aparici Pastor, una información complementaria, la mayoría de las veces, aunque podría decirse todas por la cuenta que les trae, cuando un gestor publico decide demoler un edifico, lo hace siempre basándose en informes técnicos mejor o peor hechos. Así por ejemplo, tras el terremoto de Lorca, la mayoría de los edificios que han sido demolidos, por no decir todos, sin ser absolutamente necesario tener que hacerlo, se ha hecho basándose en informes elaborados por técnicos legalmente competentes, sin que se pudiera calificar a los mismos de izquierdas o de derechas. Y el que quiera entender, que lo entienda; pero así suceden y seguirán sucediendo las cosas en esta España nuestra, si es que nos dura, cosa que dudo, habida cuenta de los personajes de un bando, del otro bando, y del bando de más allá, que nos han tocado en suerte como políticos; que en vez de pensar en lo que tienen que pensar, en lo que realmente necesitamos los ciudadanos de izquierdas y derechas, sólo piensan en sus partido y dónde asentar sus congresistas y senadoras posaderas.

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