15 de enero de 2016
15.01.2016
Impresiones

Un tiempo nuevo

15.01.2016 | 04:55
Un tiempo nuevo

Lo vivido en este arranque de legislatura es un tiempo de esperanza. Pero queda por delante toda una auténtica legislatura que debería recomponer los añicos hechos por Rajoy y el PP

Se ha iniciado una nueva legislatura. Un tiempo nuevo ha venido para quedarse en la política española. No sabemos si la legislatura será o no corta, pero lo que es evidente es que hay nuevos aires dentro del Congreso de los Diputados. Nueva estética en la vestimenta, en las formas y, ojalá, en el fondo. Incluso, en el arranque de la legislatura, la diputada de Podemos, Carolina Bescansa, estuvo con su bebé en el escaño, reclamando y exigiendo conciliación entre la vida laboral y familiar. Otra cosa diferente es el «paisaje» en el Senado, donde sus señorías visten de traje y corbata ellos o vestidos para la ocasión ellas, y donde la pirámide de edad parece que es mayor que la que hay en la Cámara Baja. Ahora falta por saber si sus señorías serán capaces de cambiar el fondo, que es lo más importante, y hacer de esta legislatura la legislatura del acuerdo, del consenso y del pacto. En un parlamento tan fraccionado se necesita mucho sentido común y mucho diálogo –justo lo contrario de la anterior legislatura–, y tomar medidas que favorezcan a la mayoría de la gente. La expectación es mayúscula, y ahí nuestros representantes no pueden fallar, aunque unos tendrán más responsabilidad que otros, en función de la aritmética de los números. El acuerdo conseguido por Pedro Sánchez, PSOE, con Albert Rivera, Ciudadanos, y este con Rajoy, PP, para la composición de la Mesa del Congreso y facilitar que Patxi López, socialista, sea el presidente del Congreso de los Diputados, pone en jaque un posible acuerdo de gobierno entre PSOE y Podemos, ya que al líder de esta última formación política, Pablo Iglesias, no le ha gustado nada la jugarreta de Pedro Sánchez pactando con los grupos de la derecha. Evidentemente, el Partido Socialista y su todavía líder está en una encrucijada, ya que para llegar al Gobierno de la Nación o lo hace en coalición con las fuerzas conservadoras o lo hace con los partidos de la izquierda. Y permítanme que yo no veo una coalición de PSOE, Ciudadanos y Podemos como pretende el señor Sánchez. Y a ambos lados tiene líneas rojas.

Las líneas rojas que unos y otros, los de la derecha y los de la izquierda, los de arriba y los de abajo, han puesto encima de la mesa son tan importantes que va a ser difícil desenmarañar la madeja. Y Pedro Sánchez tiene una impuesta por el Comité Federal de su partido que es una auténtica bomba en el zapato de cualquier negociación: «Que Podemos retire, previamente a cualquier negociación, lo del referéndum en Cataluña». Es decir, si esta formación no retira esta exigencia del máximo órgano socialista entre congresos, la negociación entre PSOE y Podemos no podría ni siquiera iniciarse. ¿Va a romper Pedro Sánchez un acuerdo de su organización con tal de llegar al Palacio de la Moncloa? Y Albert Rivera, Ciudadanos, tiene otra que también le imposibilita moverse en la mesa de negociación. Dijo aquello de: «No apoyaré ni al PP ni al PSOE para la Presidencia del Gobierno». Don Albert, si hay nuevas elecciones generales su grupo de 40 diputados podría verse mermado, ya que muchos de sus votantes volverían a sus orígenes populares (PP). Tanto usted como el señor Sánchez están en una encrucijada finalista, porque si no consiguen algún tipo de acuerdo de gobierno, juntos o por separado, y que la legislatura empiece a funcionar con normalidad ambos estarán más cerca de su final como políticos.

Lo vivido en este arranque de legislatura es un tiempo de esperanza. Es verdad. Pero queda por delante toda una auténtica legislatura y que debería ser la que permitiese recomponer los añicos hechos por Rajoy y el PP. Se necesitan grandes acuerdos para que los ciudadanos dejen de sufrir, la economía crezca junto a empleos estables y salarios dignos, y la austeridad impuesta durante los últimos años dé paso a otra forma de crecimiento expansivo. También son necesarios acuerdos en materia educativa, y contra la violencia machista. Los españoles necesitamos recomponer derechos individuales y colectivos aniquilados durante la última legislatura. Y lo más importante: se necesita un gran acuerdo contra la pobreza y la exclusión social en nuestro país.

El arranque de esta legislatura y la puesta en marcha de los y las nuevas diputadas en el Congreso de los Diputados ha sido ilusionante, pero ahora falta por saber si la bisoñez de algunos de nuestros políticos les capacita para dialogar, acordar y consensuar. Ni más ni menos.

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