02 de enero de 2016
02.01.2016
Tribuna

La corrupción no está en las entidades sino en las personas

04.01.2016 | 14:16

Recientemente hemos tenido elecciones generales y se ha castigado a los dos partidos que hasta ahora tenían a la mayoría de los votantes emergiendo formaciones nuevas con una supuesta renovación.

El análisis que planteo es el siguiente, ¿Por qué cuando una manzana tiene un trozo podrido tendemos a tirar toda la manzana? A veces no nos paramos a pensar el esfuerzo que ha costado que esa flor polinizara, se convirtiera en una fruta verde para mudar en una manzana dispuesta a estar en la mesa de todos, para nuestro deleite y recogerla en su preciso momento. Sin embargo en un árbol lleno de manzanas, es normal que aparezca algún gusano oportunista que quiera llevarse un buen festín, sin embargo no tiramos el árbol al suelo, por una manzana podrida. También, es cierto, que cuanto más maduras están unas manzanas, más posibilidades tienen que los gusanos las ataquen y puedan estropearse, pero de este tema hablare más detenidamente después.

Llevo poco tiempo en primera línea de la política, en entre en ella, por la experiencia personal, que me ha llevado a esa corriente de cambio, en la que vivimos. Bajo mi opinión personal, si quieres que algo cambie, tienes que trabajar activamente y luchar a veces contra viento y marea para lograr tus objetivos. Recientemente, han tachado mi política de agresiva, por el mero hecho de denunciar actos, que hasta ahora estaban siendo impunes en el municipio donde tome acta como concejal y posteriormente como portavoz. Sin embargo, sufro constantemente ataques personalistas, contra mi labor como político, hecho que no me va a amedrentar, ya que sabía que no iba a ser fácil. Es muy difícil intentar cambiar algo que tiene sus raíces bien arraigadas y que utiliza todas sus ramas para tapar impunemente los hechos. Muchas veces se vende la experiencia como un grado, en cambio, la experiencia sin dedicación no sirve de nada. He leído recientemente, que si alguien no ama a su pueblo, nunca podrá ser alcalde, aunque hay muchas personas que aman su patria, su pueblo, su lugar de nacimiento sin tener esa posibilidad y son felices. Actualmente la figura del alcalde ha cambiado, ya no es solo un cargo representativo, «la figura del pueblo hecha persona». Un alcalde, además de poder dedicarle tiempo a los suyos, es decir, a los que representa, tiene que ser un buen gestor, fortalecer la convivencia social y garantizar la igualdad de oportunidades para todos.

Siguiendo la línea de para ser alcalde hay que amar al pueblo, diré, que por mucho que le ames si no le dedicas el tiempo necesario y no estas cuando debes estar, los errores se acumulan, y acabas favoreciendo a los que más cerca tienes. Por eso, las palabras de profesor de mañana y alcalde de tarde para mi entender son poco acertadas, ya que el consistorio está abierto de mañana, es cuando un alcalde debe realizar su trabajo, su gestión y sus funciones dentro del ayuntamiento. En cambio, si por la mañana no les dedicas el tiempo necesario a las personas que representas, es decir al pueblo que tanto puedes amas, muy difícilmente podrás ejercer las funciones de alcalde o representante con las garantías suficientes para el resto de los cuidados.

Como he dicho anteriormente, cuanto más tiempo este una manzana en el árbol, más posibilidades tiene que esté infectada de gusanos, por lo tanto mi criterio personal es que cada cual tenemos un tiempo para poder dar lo mejor de nosotros, nuestra madurez dependerá de nuestras capacidades preparación y dedicación. Ha habido muchos casos de corrupción en diversos partidos políticos, que sencillamente han venido por el mero hecho de estar las personas acomodadas, sentirse impunes, por tener el aprecio de los votantes. Existen personas que después de una labor a la que podríamos llamar aparentemente buena, se han ido madurando en exceso y estropeándose por dentro hasta llenarse de gusanos. Esa apariencia externa aun sigue siendo buena, su experiencia les hace capear los temporales, utilizando a su favor los medios de los que la administración dispone, saben poner su mejor cara aferrándose a ese puesto solo por orgullo y satisfacción personal sin tener en cuenta a las personas. Son capaces de cambiar las leyes a su favor, y sin nombrar a nadie todos conocemos un reciente caso en Sudamérica, que a pesar de ganar las elecciones la oposición, existen personas que se aferran a ese puesto como si la vida les llevara en ello.

Para finalizar esta reflexión filosófica, planteo una propuesta. Cada cargo elegido libremente por los ciudadanos, tenga un límite de mandato. La carrera política, como bien hemos dicho es una carrera. Si una persona vale como político, hace propuestas y trabaja para el pueblo debe seguir avanzando, sin aferrarse a un puesto cómodo y que le da prestigio. Por lo tanto, desde mi punto de vista, dentro de las reformas electorales que se vienen planteando, sugiero a los altos cargos que nos representan que barajen la posibilidad de limitar los mandatos por puesto y cargo a dos legislaturas. Recordemos que los partidos políticos, las empresas, las asociaciones, las ONGs, están formados por personas, y muchas veces la comodidad de un puesto nos hace creernos impunes y es ahí cuando nos puede entrar el gusanillo que nos corrompe por dentro. Limitando los diversos mandatos, concejal, alcalde, diputado provincial, diputado de las cortes autonómicas, consejero, presidente autonómico, diputado de las cortes, y presidente del gobierno, en esta nueva transición garantizaremos que los buenos políticos progresen, trabajando por y para el pueblo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine