26 de diciembre de 2015
26.12.2015

El dispputado voto del niño Dios

26.12.2015 | 01:58

Lo había pregonado a los cuatro vientos: aquellas elecciones se tenían que ganar casa a casa, portal a portal. Así que Mariano empezó por dirigirse al portal de los portales: el portal de Belén.

Con la ppappeleta en una mano y los logros en diferido obtenidos durante su mandato en la otra, pidió que aparcaran su caravana electoral a los pies de la casa de José el carpintero y bajó del autobús-gaviota acompañado tan solo por el fotógrafo que inmortalizaría un momento tan sublime.

A José le convencería prometiéndole lo que durante los últimos cuatro años no había podido cumplir a pesar de prometerlo. A María se la ganaría haciéndole ver que el hijo que llevaba en su vientre nacería en un entorno fortalecido frente a aventuras secesionistas y con una sólida coyuntura macroeconómica. Además, su vocación mariana la llevaba hasta en el nombre.

Pero al llegar al portal se encontró con que ya no había portal.

- Se han largado - le informó una castañera que no tenía a quien vender castañas.

- ¿Adónde? - preguntó el PPresidente.

- La respuesta te costará comprarme un cartucho. Son 10 euros, que estamos en temporada alta y el IVA sí que es una castaña.

Como Mariano solo llevaba encima su Visa Black-Platinum, fue el fotógrafo el que soltó el billete.

- La Sagrada Familia se ha pirado - insistió la castañera -. Como todos menos el burro y una servidora. Al extranjero. A estas horas habrán cruzado la frontera.

- Vaya por Dios... -repuso Mariano con su habitual pericia dialéctica- ¿Y en qué parte del extranjero los puedo encontrar?

- En cualquier campo de refugiados de esos que ya no salen ni en el telediario.

- Pero Jesús está al nacer...

- Por eso han decidido irse hasta allí - concluyó la señora sin poder evitar que una lágrima resbalara por sus mejillas -. El niño Dios, desde la barriga divina de su madre, ha querido dejar claro lo que es: uno más.

- ¿Y usted sabe si me han votado?- se atrevió a preguntar Mariano, que venía a lo que venía, mostrando su papeleta y su mejor sonrisa electoral para que el fotógrafo disparase su cámara - ¡Igual me han votado por correo!

La vieja prefirió no contestar.

Pero sí lo hizo el burro, que emitió un rebuzno tan sonoro que se oyó hasta en otro ilustre y renovado portal, a unos miles de kilómetros, situado en el número 13 de la madrileña calle Génova, donde llevaban ya todo el año montando el belén.

Feliz Navidá, humor, salud y sueños compartidos para el 2016.

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