Obra póstuma

15.12.2015 | 01:10

Se han cumplido dos años desde que falleció el conocido pintor y fotógrafo Andreu Castillejos, víctima de un ictus en agosto de 2013 que meses después habría de acabar con su vida. Pero no con su generosidad. Como legado a la ciudad de Elche, Andreu nos ha dejado innumerables obras de un valor incalculable, como atestiguan sus cientos de fotografías sobre la Festa d'Elx o sus pinturas, siempre bellas, en las paredes de los colegios ilicitanos. En octubre, precisamente, fueron muchos los artistas que se acercaron al colegio Casablanca para contribuir, con su pincelada, a restaurar la obra que nuestro querido Castillejos dejó allí, un autor que siempre se entregó en cuerpo y alma al humilde oficio, y que además, quiso estar «junto a la gente que lucha por un mundo mejor, por un mundo más justo», como él mismo me confesó en la última entrevista televisiva que concedió para el programa «La voz de las palmeras», de TeleElx. Meses más tarde, por su carácter abierto y comprometido, el pintor accedería a ilustrar unas páginas de prosa poética que yo misma había escrito.


Bien sabe Pablo Ruz, coordinador de Cultura en la pasada corporación municipal, que he intentado la publicación de este libro tan especial en diversas ocasiones, pero que por diversos motivos no he tenido suerte. «No te preocupes», me dijo un día en su despacho, «te prometo que publicaremos estas páginas en breve». A pesar de ello, no pude llevarle el ejemplar a su secretaria con las ilustraciones del pintor en un formato digital, y Ruz nunca llegó a tener la posibilidad de publicar un texto cuya maquetación, por desgracia, fue más lenta de lo previsto? Después, con el cambio de gobierno, todo quedó en el aire. «¿Cuándo podremos ver por fin el último trabajo de Castillejos?», me preguntó expectante Juan Llorens, una mañana que lo encontré en la Plaça de Baix. En efecto, esta obra conjunta contiene las últimas once láminas que el presidente de honor del Casal Jaume I d'Elx pudo pintar en vida. Es decir, todavía no se ha editado la obra póstuma de uno de los mejores artistas ilicitanos de todos los tiempos, reconocido en el último Acto que tuvo lugar en el Gran Teatro de Elche para celebrar el 9 d'Octubre.


Su hijo Abraham Castillejos y Juana, la responsable de la herencia, se muestran del todo de acuerdo con la publicación del libro, pero lo cierto es que todavía no he podido ni siquiera hablar con Patricia Maciá para exponerle el asunto, porque nunca parece haber «un momento adecuado». Ni meses después de las elecciones municipales, porque acababa de entrar en el cargo, ni en las semanas de octubre o noviembre, ni por supuesto ahora, que se avecinan las próximas elecciones estatales. Sea como sea, aquí estoy, sin poder hablar, esperando que algún político me eche una mano para publicar una obra estupenda, que contiene unas láminas fabulosas, y que quiere contribuir a concienciar sobre la lucha contra el picudo rojo, gracias a un artista muy reconocido incluso a nivel internacional, un hombre bueno, humilde, un activista social comprometido con los más vulnerables, con la cultura valenciana, con su lengua, con los derechos humanos y muy querido por todos los ilicitanos que amamos nuestra tierra.

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