02 de diciembre de 2015
02.12.2015

Tenemos que reinventarnos

02.12.2015 | 05:06

La brutal crisis que ha golpeado a nuestras sociedades en estos inicios del siglo XXI nos ha permitido visualizar, y en demasiadas ocasiones con gran crudeza, los costurones que tenemos en la estructura económica y social y en el tejido productivo de nuestra Comunitat. Tenemos que reinventarnos para superar las dificultades, y para romper con la sensación (o realidad) de que los vínculos que nos unen a los trabajadores y trabajadoras y a los empresarios son solo salariales. Es el momento de revisar las relaciones laborales que nos han impuesto para encontrar entre todos respuestas diferentes, porque los actores del mundo del trabajo y de la empresa tenemos que descubrir nuevas formas de organización.
En este marco de actuación es donde UGT-PV sitúa la necesidad de democratizar las relaciones laborales, porque ningún cambio será posible si no se hace desde la participación de los trabajadores y trabajadoras de las empresas. Éste es, a nuestro juicio, el principal cambio que se tiene que producir en el nuevo escenario hacia el que debemos transitar. No podemos hablar de innovación si no se cuenta con nosotros. No se puede mejorar la competitividad si los empleados no sienten como suyos los objetivos de la empresa. El ordeno y mando se demostró hace tiempo que no funciona. Socavar los derechos de los trabajadores, generar incertidumbre en su vida y disminuir sus salarios hasta convertirlos en pobres, tampoco. Es más, genera inercias insanas que revierten en la productividad y en la salud de las relaciones laborales.
Para UGT-PV la participación es fundamental. Pero esta cooperación y cogestión entre empresa y trabajador debe establecerse de forma reglada y con unidad de criterios. Los ámbitos que se deben abarcar van desde la planificación de la contratación hasta las prácticas del desarrollo profesional o de carrera, pasando por la formación, la evaluación del rendimiento, la retribución, la dinamización y la toma de decisiones estratégicas de la empresa; sin olvidar la productividad, y la seguridad y la salud entre otros. Éste sería el contenido del Acuerdo de la Gestión del Convenio, en el que los trabajadores y trabajadoras deberían estar presentes en todos sus ciclos.
El ámbito de este acuerdo debe dar cobertura a todos los sectores de actividad y a todo el territorio de nuestra Comunidad Autónoma. En él tienen que estar incluidas las pequeñas empresas porque no podemos olvidar son el 92%, y que por su dimensión no tienen posibilidades de contar con representación legal. Y es que en estas microempresas también se producen modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo que afectan a la jornada o el horario, así como despidos colectivos y en determinadas circunstancias inaplicación de convenios, y sin embargo no disponen de representantes, ni de la formación, ni de los medios económicos y técnicos necesarios para gestionar y negociar. Por ello es necesario capacitar y legitimar a los sindicatos para poder hacerlo en aquellas en las que no exista representación.
Ésta es nuestra idea de partida de lo que deben ser las nuevas relaciones laborales. Y por ello nos gustaría dialogar con todos los agentes implicados, para poder sentar las bases de un futuro más estable porque el presente camina por el peligroso sendero de las desigualdades, la pobreza y el cinismo y está abocado al fracaso. La gestión activa y compartida del convenio colectivo es nuestra propuesta. Es posible que a muchos les parezca atrevida. Nosotros estamos convencidos de que estamos en el camino correcto. Solo a través de la cooperación y la coordinación podremos superar la actual crisis estructural que padecemos y transitar hacia un modelo sostenible que nos fortalezca en un mundo cada vez más impredecible y global.

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