Economía globalizada y peligro de contagio

01.12.2015 | 04:16
Economía globalizada y peligro de contagio

La economía japonesa se ha convertido en los últimos años en un laboratorio de los nuevos problemas que amenazan a los países de la OCDE con poblaciones envejecidas, bajos crecimientos potenciales, elevados endeudamientos (aunque en este caso, exclusivamente interno), etc. De hecho, Japón ha sido el primer país del mundo desarrollado en experimentar una recesión de balances y un proceso deflacionista del que no termina de salir, después de casi dos décadas, pese a poner en práctica políticas de demanda ultraexpansivas. Si bien debemos de tener en cuenta que la renta per cápita sigue en niveles muy elevados (prácticamente 40.000 dólares ajustados por ppa). Pero lo cierto es que, cuando los académicos teorizan sobre el estancamiento secular o cuando los bancos centrales llevan a cabo procesos de QE, están pensando en evitar una situación a la japonesa, algo que, por cierto, estarían descontando buena parte de los precios en los mercados de bonos de la OCDE.

De hecho, esta misma semana conocíamos que Japón entró en recesión por quinta vez en los últimos años, pues la economía se contrajo (-0,2) por segundo trimestre consecutivo. No obstante, la mayor parte de la caída del tercer trimestre de 2015 se explica por una menor acumulación de existencias en el sector privado: la variación de inventarios restó 0,5 p.p. al crecimiento del PIB, tras haber venido aportando durante el resto del año. En teoría, este impacto negativo se debería revertir en los próximos trimestres, a no ser que estemos ante una acumulación no deseada por debilidad del gasto privado. Sin embargo, el consumo privado registró el mejor dato trimestral desde la subida del IVA el año pasado, siendo la partida que más ha aportado al crecimiento del PIB: 0,5% tras la caída del trimestre anterior (-0,6), sobre todo, impulsado por el repunte en las compras de automóviles. Es de esperar que la tendencia de mejora en el gasto privado continúe en el corto plazo, dado el aumento de la capacidad adquisitiva de las familias y de los salarios. Además, el sector exterior recupera el buen tono y volvió a aportar al crecimiento u 0,2% tras el bache del trimestre anterior. El dato recoge una mejora generalizada en los flujos comerciales, tanto de exportaciones como de importaciones, aunque en el dato de octubre ya detectemos un deterioro de las ventas al exterior provocadas por los problemas que afectan a la economía de China. Por su parte, el PIB nominal volvió a moderarse en el tercer trimestre de este año, si bien sus medidas tendenciales reflejan una economía que va de menos a más: creció un 3,1% interanual, segunda mayor tasa desde los años 90. Por tanto, aunque la economía japonesa entró en una nueva recesión técnica en los trimestres centrales del año, algo que estaba ampliamente descontado por los agentes, la mayor parte del deterioro de este tercer trimestre del año actual se explica por una menor acumulación de inventarios, es decir, un factor puntual que tenderá a revertir en el corto plazo. Siempre recordando que, dadas las peculiaridades de la economía japonés (muy bajo nivel de crecimiento potencial ante una población activa decreciente), una recesión de carácter técnico es un hecho más frecuente de lo habitual. En materia de política económica, los siguientes pasos parecen encaminados a añadir estímulos a la economía, al menos, por el lado fiscal, ya que el gobierno pretende aprobar a principios de 2016 un presupuesto adicional para el año fiscal actual, que va de marzo 2015 a marzo 2016, de más de tres billones de yenes, en torno al 0,6% del PIB.

De momento, el Banco de Japón no ha respondido al dato de PIB y decidió esta semana mantener el programa de compra de bonos en los mismos niveles (80 billones de yenes al año). Quizás esperando a las próximas decisiones de los dos grandes bancos centrales (FED y BCE) que, con sus movimientos de la primera quincena de diciembre, van a marcar el comportamiento de los activos financieros en el medio plazo.

En este sentido, las actas de esta semana han despejado bastante la incertidumbre: las apuestas se concentran en una subida de tipos en EEUU y bajada de la facilidad de depósito en Europa (a la que bien podría añadirse una ampliación del QE). Por tanto, todo ello está descontado por el mercado, pero existiendo bastante unanimidad sobre las expectativas de los movimientos en diciembre, cualquier desviación respecto a lo esperado puede provocar mucha inestabilidad en los mercados. Y, sobre todo, será fundamental dejar claro por qué se han tomado las medidas y cuál va a ser la senda de la política monetaria en el medio plazo. La variable tipo de cambio va a ser esencial y, de momento, el superávit de balanza por cuenta corriente en Europa en septiembre se amplió hasta los 29.400 millones de euros, situando el acumulado de los últimos doce meses en el 2,9% del PIB.

Mientras tanto, ¿qué pasa en Europa? Pues que los tesoros europeos siguen beneficiándose de la coyuntura, al financiarse en condiciones nunca vistas anteriormente. En el caso de España, en la subasta del martes de Letras a 6 y 12 meses, se ha pagado un importe superior a su valor nominal, lo que implica una TIR negativa del -0,094% en la emitida a seis meses y del -0,046 en la emitida a doce meses. A pesar de todo ello, la demanda ha respondido y el Tesoro ha cumplido sin problemas su objetivo de colocación. Por tanto, el Tesoro español se encuentra en una situación hasta ahora inédita: en estos momentos está en condiciones de financiarse hasta el plazo de doce meses sin pagar intereses por ello; al contrario, los cobra. Algo que no está nada mal para un país como el nuestro con un rating de BBB+.

El escenario sigue siendo idílico para la financiación de una deuda pública que se ha situado en el 99,4% del PIB.

En España, los indicadores de actividad siguen reflejando el mantenimiento de una velocidad de crucero de la economía en torno al 0,8% trimestral. El crecimiento de la industria se ha estado moderando en los últimos meses y es en el sector servicios donde se sigue detectando un elevado crecimiento. Su cifra de negocio retomó el dinamismo perdido en agosto y se aceleró casi dos puntos hasta el 5,2% interanual, de modo que la media de julio-septiembre se mantiene en el 4,7%, un ritmo desconocido desde finales de 2007.

En este contexto, el déficit comercial acumula dos meses de deterioro, algo que no sucedía desde el verano de 2014: en septiembre aumentó un 8,3% interanual hasta 2.571 millones de euros. Como ya ocurrió en agosto, esto fue resultado del peor comportamiento de las exportaciones con respecto a las importaciones.

Es decir, no estamos ante un problema originado en la debilidad de nuestras ventas al exterior, sino en el aumento de las importaciones una vez que se recupera la demanda nacional.

POR CIERTO, dignos de destacar por buenos, los datos de Alicante y provincia. ¿Ustedes se figuran si estuviéramos bien gestionados por nuestros mandamases locales, provinciales, autonómicos, y por ende, nacionales, lo que sería de nuestra provincia? Si dando como nos dan por todos los lados, olvidados como estamos de cualquier distribución justa de ayudas y financiación, damos las cifras que damos ? ¡¡ Qué sería si imperara la cordura y la racionalidad entre nuestra mediocre clase dirigente !! DE VERDAD, una pena y quién sabe, si una enorme INJUSTICIA.

PARTICULARMENTE CREO EN LO SEGUNDO, ¿Y USTEDES?

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine