Por dentro y por fuera

Bienvenidos al show

28.11.2015 | 11:49
Bienvenidos al show
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Pedro Sánchez con Bertín Osborne; Mariano Rajoy, pronto, con María Teresa Campos; Albert Rivera, Pablo Iglesias y Soraya Sáenz, en El hormiguero? Síntomas de (otra) importación de la realidad estadounidense: no solo copiamos Halloween y el Black Friday, sino que también ha venido para quedarse la «humanización de la política», para escándalo de los puristas.

El pistoletazo de salida en esta carrera por parecer más «natural» ante el ciudadano lo dio el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, cuando apareció en el programa Sálvame, conducido por Jorge Javier Vázquez. Empezó así una estrategia marcada por Verónica Fumanal, su influyente directora de comunicación, con amplia experiencia para promocionar a dirigentes políticos (antes de hacerlo con Sánchez ya había trabajado para el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que logró triplicar su representación en Cataluña cuando estuvo bajo la tutela de Fumanal).

La pregunta a hacerse es: ¿por qué? Es decir, cuál es la causa para que Mariano Rajoy, por ejemplo, rehúya los debates de ideas con sus contendientes y, en cambio, no tenga reparos en aparecer en la COPE para comentar un partido de fútbol del Real Madrid en la Liga de Campeones.

Pues, más allá de buscar una mayor proximidad con el ciudadano (que también), se revela una debilidad de fondo: ante una realidad con escaso margen de maniobra (recordemos que España sigue siendo un país semi-intervenido, con una banca rescatada y unos objetivos estrictos a la hora de cumplir con el déficit público) los candidatos buscan diferenciarse de sus rivales mostrando su lado humano? de modo que pueda ayudar a decantar el voto del elector indeciso, cada vez más importante en unos comicios con una elevada incertidumbre. Y esto no ha hecho más que empezar.

The Economist resaltaba que Bruselas no solo es la capital de las instituciones comunitarias si no que, a la vista de lo sucedido tras los atentados de París, también es el centro de las redes terroristas yihadistas en Europa (especialmente, a partir de la elevada concentración de los mismos en el barrio de Molenbeek). Un distrito que tiene una larga conexión histórica con dichas redes; por ejemplo, alguno de sus habitantes de extracción norteafricana participó en el 11M de Madrid.

BBC se hacía eco de los retos a los que se enfrenta Mauricio Macri, presidente electo de Argentina, que ha puesto fin a 12 años de kirchnerismo. Entre otros, apuntaba: la preocupante inflación (que fuente privadas estiman en un 26% anual, durante los últimos años), el descontrol del gasto público (con un déficit creciente desde 2009), el estancamiento económico, la fuga de reservas y el conflicto con los acreedores externos.

Euro Weekly News destacaba la renuencia del gobierno presidido por Mariano Rajoy, a la hora de expresar su apoyo a la petición francesa de ayuda internacional para combatir a Estado Islámico. La razón no es otra que la proximidad de las elecciones del 20 de diciembre: Rajoy no quiere tomar una decisión antes de esa fecha, por miedo a que un envío de tropas españolas a zonas de conflicto pueda ser utilizado en su contra por sus rivales de izquierda.

The Local destacaba que, a raíz de la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, el número de fallecidas por esta causa en España (cerca de 50, en 2015) indica que aún queda mucho por hacer para remediar esta lacra. Más aún: apenas la mitad de hombres encuestados afirma que intervendría si viera a un amigo abusar de su compañera (por lo que, a efectos reales, lo que sucede entre un hombre y una mujer sigue considerándose –para muchos– como algo «interno»).

Media-tics destacaba que, según la Encuesta Nacional de Lectores del Reino Unido, más de la mitad de la audiencia de los diarios accede al contenido a través del móvil. En algunos casos (como The Guardian, The Independent o The Daily Telegraph), más del 90% de su audiencia total es digital; en cambio, en las publicaciones que decidieron articular un muro de pago, las cifras son más bajas (casos de The Sun o The Times, donde no llegan ni al 20%).

Marketing Directo resaltaba la supervivencia, en un entorno cada vez más digital, de The New Yorker (que acaba de cumplir 90 años). Pese a las voces que le advertían de lo contrario, fue de los primeros en adoptar un muro de pago (en 2001) y, tras unos años titubeantes, ha logrado aumentar su base de suscriptores en un 61%, mientras que sus visitantes únicos ya superan los 13 millones mensuales (muchos de ellos, procedentes de la codiciada generación millennial).

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