28 de noviembre de 2015
28.11.2015
Correo urgente

150 artistas en La Lonja

28.11.2015 | 11:49
150 artistas en La Lonja

No voy a enumerar sus nombres. Todos han cedido sus obras para alumbrar la Memoria Histórica y costear una estatua en homenaje a cuantos hubieron de exiliarse desde el Puerto de Alicante.

Todo artista auténtico es un ser interrogativo que vive ensimismado en su introspección y sueña con la perfección del mundo, lo que le empuja a crear, como un humilde dios, sus propios mundos. Un cuadro –una música, un libro?– es, por lo tanto, la más honrosa herencia que puede recibirse: el chip en el que se compendia todo el saber acumulado por los siglos. Y aquel que lo desprecia está despreciando, junto a su pasado más honorable, la forja de su futuro.

El progreso ha ido añadiendo nuevas búsquedas y hallazgos al arte y a las ciencias, y también abandonándolos cuando el tiempo, como un buen filtro, ha desahuciado aquellos que no aportaban nada al hombre, porque este siempre se queda con lo que es esencial para su existencia y pervivencia. Ser artista es definir al hombre interior que vive en muchedumbre. 

Si alguien duda sobre el poder social del arte no tiene más que hacerse estas preguntas: ¿Quiénes sino los visionarios poetas y pensadores –como Rousseau– predispusieron para la Revolución Francesa y, por ella, para todas las siguientes, creadoras del mapa del mundo moderno? ¿Qué proclama sobre la libertad ha concienciado más que La libertad guiando al pueblo, de Delacroix, Los fusilamientos, de Goya, el Guernica, de Picasso, la Escalinata de Odessa, de Eisenstein? ¿Qué campaña contra el hambre ha sensibilizado más que Los comedores de patatas, de Van Gogh? ¿Algún manifiesto feminista ha influido más que Casa de muñecas, de Ibsen? ¿Hay algún manual en el que aprendamos más sobre el amor que en Dante, Petrarca o el Wagner del Tristán? ¿Alguno que enseñe más sicología que las obras de Shakespeare o Dostoiesvki? ¿Qué enciclopedias sobre el cielo y la tierra son mejores que La divina comedia, El paraíso perdido o De la naturaleza? (Dante, Milton, Lucrecio). ¿Alguno muestra mejor la ilusión y el desengaño que El Quijote? ¿Quién no aprenderá sociología en Balzac, Dickens y la picaresca? ¿Alguna voluntad de poder alcanza tanto vigor como El anillo del nibelungo wagneriano? ¿Quién ha conseguido una solidaridad fraterna como la que exige el clamor universal de La Novena de Beethoven? ¿Dónde podremos ver el rostro sereno de la muerte mejor que en el Réquiem de Mozart?... ¿Sería igual el mundo sin Miguel Ángel o Velázquez, Bach o Strawinski, Shakespeare o Cervantes

Sin duda, cada hombre ha sido distinto tras esas obras. Porque se han descubierto tierras, mares, planetas: pero nadie como el artista ha colonizado un continente tan imprescindible como el espíritu, sus luces, sombras y penumbras. Y es que el creador observa y refleja lo más perdurable e inherente al hombre: los sentimientos, única sustancia que nos unifica.

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