25 de noviembre de 2015
25.11.2015

Enseñar la libertad

25.11.2015 | 13:49
Enseñar la libertad

Alumno: Mucho hablar de la lucha contra la tiranía, de la democracia, de la libertad... pero yo sigo sufriendo dictaduras: tengo que hacer lo que dice mi padre, mi madre, mi hermano, lo que imponen las normas... ¿Cuándo seré libre yo también?
–Profesor: Cuando quieras. La Naturaleza te ofrece cuanto posee a cambio de nada: no necesitas más que empezar de cero: inventar de nuevo el fuego, la rueda, la espada, el barco, el avión, el supermercado... recorrer el camino de la barbarie a la civilización... Si vives tres o cuatro mil años, cuando cumplas 4001 tal vez puedas cambiar el asno que conduzcas por un automóvil de muchos caballos... 
–Alumno: Claro; me lo pones tan difícil para que me conforme y siga siendo un esclavo. Lo que yo quiero es ser libre.
–Profesor: ¿Libre o libertino? La confusión entre libertad y libertinaje se debe a que no se distingue entre libertad natural y social: cuando te agrupas, a cambio de tus beneficios grupales, prescindes de algunos de tus derechos naturales, o los moderas: es la libertad responsable, la que te hace ver que cada derecho implica una obligación. Ya no puedes hacer lo que no es razonable. Si lo prefieres, llámala libertad condicionada a la responsabilidad. Todo ello obliga a los hombres a regirse por leyes que garanticen la justicia de la reciprocidad entre ellos. 
–Alumno: ¿Y qué tiene que ver eso conmigo y con que esté encerrado entre asignaturas?
–Profesor: En ese camino de la antigüedad a la modernidad tienes que elegir constantemente. ¿Cómo vas a elegir bien si no sabes qué eligieron los otros y por qué, y si acertaron o se equivocaron en su elección? ¿No te lleva eso a conocer la Historia para tener constancia de los aciertos y errores de la humanidad, y a huir de unos y mejorar otros? ¿Y cómo nacen esas decisiones sino después de haber pensado sobre lo que es decisivo para ti y para todos? ¿Acaso no necesitas, entonces, conocer el corazón del ser humano y aproximarte, por ello, a la Literatura y las artes? ¿Y no deberías conocer los criterios sobre la existencia, el ordenamiento en diferentes trabajos y profesiones, un poco de Filosofía, por ejemplo? ¿Y cómo practicarás lo que consideres mejor sino acudiendo a las ciencias, la medicina y la tecnología, enumerando los científicos imprescindibles, los inventos que cambiaron al individuo, la sociedad y el mundo? 
–Alumno: ¿Y no condiciona todo ese pasado mi libertad para edificar un futuro?
–Profesor: Ya sabes que quien no conoce el pasado se condena a repetirlo: lo bueno y lo malo. Así que ser libre es conocer lo sucedido para que continúe sucediendo lo mejor; para lo cual hay que elegir bien. Elige mejor quien tiene más alternativas. Y esa libertad te exige ser responsable con el conocimiento: no eludirlo sino apropiártelo. No podrás culpar más que a ti mismo si no aprendes a elegir: a saber qué elegir. Tu libertad te lleva a estudiar para no equivocarte y ser un buen ejemplo.
–Alumno: ¿Son libres o libertinos los terroristas e independentistas?
–Profesor: Para elegir la respuesta idónea es para lo que tienes que aprender. Solo te diré que la libertad natural no excluye elegir el mal, y que la libertad social incluye elegir el bien.

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