12 de noviembre de 2015
12.11.2015
El ático

ISIS

12.11.2015 | 03:55
ISIS

Tony Blair fue entrevistado hace poco por la BBC y pidió perdón por la guerra de Irak de 2003, admitiendo que sin esa guerra el ISIS no existiría hoy. Toda aquella generación de iraquíes que han sufrido una violencia salvaje, con un país destruido hasta sus cimientos, sin hospitales ni carreteras, nos devuelven aquella violencia que bautizamos como efectos colaterales, en videos de Youtube. Casi todos los que hicieron aquella guerra se han dado cuenta de aquel error. Incluso Barroso y Bush hijo han admitido errores, que es una forma bastarda de pedir perdón. Del aquel trío de las Azores que se empeñó en la guerra con un 90% de la población en contra, sólo José María Aznar sigue diciendo que estuvo bien.

Todo empezó en la primera guerra de Irak, en aquella infame autopista de la muerte de Baghdad a Kuwait, donde decenas de miles de soldados iraquíes fueron masacrados mientras los pilotos jugaban con ellos al tiro al pichón, tal y como ellos mismos contaron después. Aquella guerra quedó resumida en una foto icónica, la de aquel soldado sentado con la calavera achicharrada mientras conducía un camión de transporte militar. Tony Harrison, un poeta-periodista que estaba de corresponsal allí, que vio aquel pobre soldado achicharrado, condensó aquel horror en ese gran poema, A cold coming, que presagiaba en sus rimas la posterior segunda guerra del Golfo.

Aquella primera guerra, donde las mujeres soldado americanas se quedaban embarazadas por docenas de cualquiera para huir de aquel horror bélico y volver a casa, donde como cuenta el poema, los soldados congelaban su esperma para asegurar la concepción de hijos desde más allá de la muerte, y así aquel soldado que era tu padre que nunca conocerás perpetuó una memoria suya que nunca serás capaz de captar, de hablar. Se bombardeaba desde arriba y apuntaba con rayos láser a la población, como si fuera un videojuego, devorando los puntos luminosos con un pac-man de acero. La vida congelada y la muerte que abrasa. Y la segunda guerra, fue la guerra de la destrucción completa, había que terminar el trabajo, limpiar aquello de una vez. Es como cuenta Tony Harrison en otro sitio, aquella historia del Kaiser Guillermo, un mes antes de dar la orden de comenzar la Primera Guerra Mundial, se encontraba en la isla griega de Corfú buscando su mayor obsesión, la gorgona Medusa, esa diosa griega que dejaba petrificado a quien lo miraba. La guerra hipertecnológica, esa diosa que lo ve todo, esos ojos de la Gorgona que paralizan al enemigo, de una vez para siempre. Era mentira. El ISIS es odio que emerge de una injusticia. Pedir perdón es un comienzo para recuperar la paz. Pero falta mucho.

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