11 de noviembre de 2015
11.11.2015

La concentración violeta se tiñe de sangre

11.11.2015 | 03:49
La concentración violeta se tiñe de sangre

El pasado fin de semana las calles de Madrid se inundaron de color violeta, organizada por las plataformas feministas, en una gran concentración para pedir un pacto de Estado que permita acabar con la violencia machista.
La violencia no se ha hecho esperar, sólo han transcurrido dos días desde la concentración y ya han sido asesinadas cuatro mujeres más.
Las campañas deben de llegar a los distintos colectivos de la sociedad, los responsables políticos deben tomar cartas en el asunto, las instituciones educativas debe actuar como grupo de presión para que se lleven a cabo programas de prevención, realistas y valientes, contra la violencia machista. Conviene recordar que en el 2014 el 44% de las denuncias fueron archivadas, se les negó medidas de protección, que por otra parte la experiencia indica que son poco efectivas. Estos crímenes deben ser abordados como un problema de Estado, reconociendo que hasta ahora la sangría no ha disminuido. Si la vida de una persona está en peligro al Estado le corresponde ampararla.
Millones de mujeres, muchos millones en todo el mundo, temen ser mujer. Unas cien mil son asesinadas todos los años según la ONU, el 50% por sus parejas, exparejas y familiares. Amnistía Internacional que, desde hace décadas, denuncia la violación de los derechos humanos, ha distribuido una información que titula «Soy una mujer, y estos días temo ser mujer...». La autora de esta frase la escribió Mahdieh Golrou, una mujer iraní, de 29 años de edad, detenida y puesta en libertad bajo fianza, gracias a la presión internacional.
En lo que va de año han sido asesinadas en este país más de 45 mujeres, pero la repercusión de estos crímenes pasa muchas veces desapercibida. Estas situaciones se están convirtiendo en un genocidio silente. Se trata de un problema de Estado y la sociedad en su conjunto debe participar activamente para al menos que disminuya esta tragedia.
Conviene recordar que se dispone de un teléfono, el 016: es gratuito, no deja constancia en la factura. La víctima tiene que actuar de manera clandestina.
El pasado 7 de noviembre el Madrid progresista, solidario, que cuando toca se mueve (guerra de Irak, atentado de Atocha) abrió todas las puertas posibles a miles de personas procedentes de todos los rincones de España. Los madrileños no sólo salen a las calles a celebrar el merecido triunfo de La Roja, ahora han salido a las calles en protesta contra el feminicidio. Desde el momento que una mujer es agredida todas y todos lo somos.

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