La traición de Shrek

08.11.2015 | 04:51

Les recomiendo que no se pierdan este artículo, porque va de cómo un alcalde puede volar por los aires una corporación municipal entera, un partido político, un pacto de gobierno y, tras traicionar a todos, quedarse tan tranquilo poniendo cara de no sapo no contesto.


Veamos, desde que en Alicante tenemos un triunvirato como Dios manda y, encima, a Echávarri de maxi alcalde, hay que reconocerlo, hemos conseguido muchas, pero que muchas cosas. Algunas eran lógicas. Al fin y al cabo qué quieren que les diga, que la playa de la Albufereta se convirtiera en una especie de ciénaga era de esperar teniendo en cuenta que tenemos a nuestro particular Shrek de alcalde -recuerden que, en la película de dibujos, Shrek es el ogro que vivía en las ciénagas-.


Pero, otras, por su singularidad, no dejan de causarme extrañeza o, mejor dicho, vergüenza ajena. La última es muy reciente. Ocurrió en el último pleno del Ayuntamiento de Alicante. Minutos antes de que comenzara el mismo, todo era normalidad. Buenas palabras, saludos cordiales, medias sonrisas y, vamos, la falsedad habitual a la que nos tienen acostumbrados. Nada nuevo.


Todos llegaron arreglados para la ocasión y con ese buen color de cara que da estar bien comido, bien vestido y, sobre todo, muy, pero que muy bien pagado.


Sin embargo, el color de cara le duró poco a uno de los asistentes al mismo. Se trataba del concejal del PSOE Carlos Giménez, el que fuera en otra época mano derecha del alcalde, sombra del mismo durante la campaña, supuesto amigo personal de éste y, por supuesto, para variar, discípulo también directo del bando de Angelito Franco.


El caso es que quiso su buena fortuna -quizás la mala nuestra- que se encontrara a otro concejal «Jose Ramón González al cuadrado» del PP que, por cierto, como buen zorro viejo que es, hace tiempo que no se fía ni de su sombra y hace bien.


-¿Cómo estás?, debió decirle el citado Carlos Giménez, por si no lo recuerdan, concejal de Recursos Humanos


-Muy bien, debió responderle el otro. Aunque si te digo la verdad, ando algo extrañado. Verás, acabo de leer que te quitan la dedicación exclusiva, o lo que es lo mismo, el sueldo que cobras y lo reparten con otros concejales. Pero vamos, que esto tú ya lo sabrás porque es uno de los puntos que se van a aprobar hoy.


Cuentan los presentes que mister Carlitos Giménez casi cae al suelo redondo. Bastó un simple segundo para que su buen color de cara alcanzara el blanco más pálido, sus ojos se abrieran hasta el infinito y comenzaran las carreras por el salón del pleno.


Por supuesto que, ni decir tiene, que el susodicho no tenía ni idea al respecto, así que lo primero que hizo fue dirigirse a su queridísimo maxi alcalde, amigo y compañero de partido, en busca de alguna explicación razonable -máxime cuando la propuesta nacía directamente de alcaldía, es decir, que la había parido el propio Shrek- pero, como siempre, no hubo explicación alguna. En esta ocasión a Echávarri no le dio tiempo de decir su ya famosa frase: Es que estoy malito y no sé nada. Entre otras cosas porque tenía delante suya a su compañero y no colaba. Por otro lado, supongo que le faltó lo que hay que tener para aclararle, simplemente, lo evidente.


-Mira Carlitos es que ya no te junto y, francamente, te he traicionado con todas las de la ley, nunca mejor dicho.


Así que, con su valentía habitual, tragó saliva, por supuesto dijo que él no sabía nada, reculó todo lo que pudo y mandó a llamar a todos los grupos que se encerraron, a cal y canto, para acordar retirar dicho punto del pleno. En fin.


Y así fue como el famoso concejal Carlitos Giménez, antaño amigo y palmero del alcalde, se salvó de la quema in extremis y de milagro. Supongo que, después de la experiencia, además de guardársela convenientemente a Shrek, no volverá a dormir tranquilo ni a asistir a un pleno sin haber leído previamente lo que se debate en el mismo. Más le vale.


Y es que, a estas alturas ya se sabe que la traición y la desconfianza están en el Ayuntamiento de Alicante a la orden del día -sobre todo si viene de la mano del alcalde que nos ha tocado sufrir- pero, ya ven, aún lo está más la facilidad para hacer el ridículo que comienzan a demostrar a diario.


En fin, les felicito, es difícil hacerlo peor aunque, fíjense, si les soy sincero, estoy convencido de que en los próximos meses van a lograr superarse.

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