06 de noviembre de 2015
06.11.2015

Contra los olvidos y los agravios

06.11.2015 | 04:58

Incontables han sido las manifestaciones de aprecio y alabanza hacia la personalidad y la obra de Miguel Hernández de tal modo que podemos afirmar que hoy es uno de los poetas más valorados en todo el mundo. Sin embargo, últimamente, a pesar de la unanimidad de los juicios, siempre positivos, es perceptible una dejadez y una ausencia de efectivas actuaciones que, más allá de declaraciones altisonantes, sean efectivas expresiones del aprecio y la valoración de la vida y la obra de Miguel Hernández.


Y mientras que en los oscuros días de la dictadura, que fue sin duda la responsable del martirio y de la temprana muerte de Miguel Hernández, parecía congruente que se ignorase y vilipendiase al poeta de la libertad y de la república, mucho menos explicable y justificable es que, en estos momentos, cuando desde el poder se alardea del mantenimiento, la extensión y el respeto a las libertades públicas no sea reconocido y valorado el poeta de la libertad según sus merecimientos éticos y estéticos.


Ante la permanencia de la condena a muerte al poeta y la negativa a la anulación de esa inicua sentencia y la de todos los condenados en aquellas farsas judiciales que fueron impropiamente denominadas juicios sumarísimos, cuando no eran más que ejercicios de venganza y represión, los organismos políticos que gobiernan los territorios donde transcurrió la vida del poeta deben promover que se adopten las medidas legislativas y judiciales que hagan posible la definitiva anulación de la condena a muerte de Miguel Hernández y de todos los condenados en esos actos ignominiosos.


Del mismo modo es imprescindible y urgente la puesta en marcha del patronato de Miguel Hernández, al que se han de incorporar representantes de la familia del poeta y de las organizaciones cívicas y sociales que se han destacado en la lucha por la recuperación de su memoria. La Consellería de Educación y los organismos vulturales del Gobierno valenciano deben realizar una tarea de constante implementación de programas y actividades que pongan a Miguel Hernández en el lugar que merece como defensor de los derechos democráticos del pueblo que tantas veces han sido ignorados y agraviados por los gobiernos que muchas veces han negado o regateado a Miguel Hernández la consideración que le es debida, así como la conservación y el mantenimiento de los actuales lugares dedicados al recuerdo del inmortal poeta.

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