31 de octubre de 2015
31.10.2015
El mundo por de dentro

Ojo por ojo

31.10.2015 | 04:19
Ojo por ojo

Si las condiciones de vida y las normas de derechos humanos se siguen erosionando en Gaza proseguirá la desestabilización de la situación. Son necesarias mejoras rápidas en el ámbito del derecho internacional a fin de conjurar esta amenaza

Se puede calificar de infumable, de insoportable, de inadmisible, como hacía recientemente el filósofo francés Bernard-Henry Lévy al referirse a lo que llamaba «la intifada de los cuchillos». Pero no es muy acertado hablar de un nuevo episodio de la yihad mundial. Coincido en los calificativos de los reiterados ataques con arma blanca protagonizados por palestinos, pero los intentos de asesinato y la violencia kamikaze se deben relacionar con la falta de expectativas y esperanzas en que se encuentra el pueblo palestino ante las reiteradas e impunes violaciones de la legalidad internacional, de los derechos humanos y de los acuerdos de Oslo del gobierno Netanyahu.

Los análisis e informes realizados reiteradamente por Ban Ki-moon secretario general de la ONU, por comités y relatores especiales designados por la propia asamblea general, ponen de manifiesto, cómo «varias organizaciones de derechos humanos de Gaza han advertido de que la situación desesperada imperante en Gaza está abonando el terreno para que proliferen el extremismo y la violencia. Si las condiciones de vida y las normas de derechos humanos se siguen erosionando en Gaza proseguirá la desestabilización de la situación. Son necesarias mejoras rápidas en el ámbito del derecho internacional, en particular por lo que se refiere a los derechos humanos, a fin de conjurar esta amenaza que afecta a la seguridad tanto de palestinos como de israelíes. (A/70/392). Es el último informe del Relator Especial de fecha 25 de septiembre de 2015.

El propio Ban Ki-moon a primeros de mes emitió un informe (A/70/354) sobre «La cuestión palestina» a petición del Consejo de Seguridad. En él recoge literalmente las aportaciones del gobierno Israelí y de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Esta recuerda «la gravedad de la difícil situación de los refugiados palestinos, que constituyen el problema de refugiados más grande y más prolongado del mundo (5,3 millones de personas) y padecen enormes penurias que se intensificaron durante el pasado año», describen la destrucción causada en la zona de Gaza por lo que Israel llamó «Operación Filo Protector» que «culminó en niveles sin precedentes de muerte y destrucción en este conflicto». En la exposición del gobierno israelí se recuerda que desde 2005 en que se retiró de Gaza, periódica y sistemáticamente se vienen lanzando por parte de Hamas miles de cohetes sobre el territorio israelí utilizando incluso para ello las escuelas OOPS de la ONU. El control de la franja de Gaza por los radicales de Hamas (vinculados a los hermanos musulmanes, y al parecer financiados por Qatar) es el principal argumento que utiliza el gobierno de Netanyahu, unido a la incapacidad política de la ANP, para controlar la situación.

Si bien, el gobierno israelí va facilitando algo el paso de personas y mercancías a Gaza en lo que la ONU ha llamado el mecanismo para la reconstrucción de Gaza; por otra parte, «la violencia continuó en la Ribera occidental incluido Jerusalén oriental. Las causas comprendieron las operaciones de seguridad israelíes, la violencia de extremistas judíos, la protesta de ataque de palestinos contra israelíes y las tensiones religiosas con el Monte del Templo. El gobierno israelí sigue adelante con sus planes y licitaciones relacionadas con los asentamientos en la Ribera occidental y Jerusalén oriental, el gobierno israelí avanza en la construcción y "legalización" de centenares de unidades. La actividad de asentamiento en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén oriental es ilegal con arreglo al derecho internacional». Sin respetar el estatus de la explanada de las mezquitas.

La violencia de los colonos, aunque sigue, ha disminuido desde 2014. Las divisiones y desalojos que tuvieron lugar en la llamada Zona C de la Ribera occidental han sido condenada por la comunidad internacional y pueden suponer el traslado forzoso de 7.000 beduinos y pastores palestinos. «Este plan, que puede estar vinculado con la expansión de los asentamientos en E1 y otras zonas pondría en grave peligro el logro de la solución biestatal. Esta es la actuación más grave del gobierno israelí porque puede suponer la partición de la Ribera occidental, el territorio bajo la autoridad de la OLP». Es sin duda la actuación más grave de Netanyahu, desautorizando al presidente Mahmud Abbas y contra la solución de dos Estados. El ojo por ojo de la Ley del Talión. Al final, ya se sabe, todos ciegos.

Mejor la comisión que se ha puesto a trabajar en la guerra Siria –como decíamos el día 7– estaría bien que se hiciera extensiva al conflicto Israel-Palestina.

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