29 de octubre de 2015
29.10.2015
Tribuna

Bruselas, en la defensa de los clientes bancarios

29.10.2015 | 05:25

«Una forma correcta de pensar conduce a una forma correcta de actuar»

La Comisión Europea y otras instituciones están empezando a actuar en la línea correcta al defender a la parte más débil de toda relación contractual en los clientes financieros. El entramado político y jurídico ligado en torno al poder económico se está desvaneciendo, hay que proteger a las personas de estos poderes en la sombra, los contratos de adhesión y los abusos permitidos parece que tienen los días contados.

Recientemente la Comisión Europea emitió un informe que anula/rectifica sentencias derivadas de las cláusulas suelo en las hipotecas y otros contratos financieros, que en el caso de España afecta al Tribunal Supremo. Nadie entiende que si una cláusula es declarada nula o ilegal como ésta, solo afecte en primer lugar a los litigantes y en segundo lugar desde el momento de la sentencia, no, si es declarada nula no se pueden mantener activas este tipo de cláusulas en ningún contrato en vigor sean los litigantes u otros clientes de las entidades financieras y, además, al ser contrarias a derecho se deben de retroceder desde el origen, o sea desde la firma del contrato o escritura. Esto que es de sentido común no lo es para algunos sesudos juristas que defienden las posiciones más perjudiciales para la mayoría de las personas enganchadas en este entramado jurídico auspiciado por las entidades financieras, jurídicas y políticas y aun así entidades como el Popular y el Sabadell se niegan a anular estas cláusulas.

Hasta ahora la interpretación de las entidades financieras del derecho sobre los aspectos que le afectaban era seguida prácticamente a «pies juntillas» por los tribunales así como por los gobiernos de turno que se negaban a legislar a favor de las personas, la parte más débil en esta ecuación. Ahora se empieza a despertar el sentido común en este sector a fuerza de que organismos supranacionales están viendo que la realidad no es la que nos quieren hacer ver, sino que se interpreta siempre a favor de sus intereses en la medida que los benefician, y esto parece que se está acabando, aún queda mucho camino por recorren pero el sentido de la marcha es este claramente, debiendo el cliente apartarse de las entidades como las comentadas anteriormente Popular y Sabadell, que niegan la evidencia y perjudican claramente los intereses de sus clientes en beneficio propio.

Muchas veces hemos comentado también lo injusto y lo farragoso del procedimiento para que un cliente perjudicado por esta o cualquier otra cuestión por una entidad financiera sea escuchado por el defensor del cliente de la entidad en primer lugar y, después, por el defensor del cliente del Banco de España. Las trabas y barreras puestas en el camino hacen desistir al 90% de los clientes perjudicados que prefieren en primer lugar no reclamar por las posibles represalias y, en segundo lugar, por lo intrincado y costoso del proceso. Parece que esta situación también va a cambiar y lo único que podemos decir es que ya era hora que el defensor del cliente verdaderamente defienda a las personas clientes de las entidades financieras.

Las entidades financieras tiene muy en cuenta la reputación de las mismas, lo que consideran el riesgo de mala reputación. Este apartado actualmente se reconoce por todos que está por los suelos toda vez que nadie entiende las prácticas de usura con las que actúan las entidades financieras y la connivencia de los organismos que deben de velar por la defensa del cliente. Ya hace tiempo que únicamente por sentido común había que poner coto a tanto desmán y aplicar una legislación más ecuánime y en defensa de la parte más débil, pero «poderoso caballero es don dinero».

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