23 de octubre de 2015
23.10.2015
El ojo crítico

Vergüenza en el paraninfo

23.10.2015 | 04:48
Vergüenza en el paraninfo

Con una mezcla de extrañeza y vergüenza ajena pudimos ver el intento de boicot que un grupo de jóvenes pertrechados con pancartas trató de llevar a cabo, el pasado viernes, en una de las jornadas que el Círculo de Montevideo desarrolló en el Paraninfo de la Universidad de Alicante. Esta reunión de altísimo nivel que tuvo lugar en Alicante queremos creer que tuvo la atención merecida por parte de la comunidad educativa de la Universidad así como de los representantes políticos y empresariales de la provincia de Alicante, dado que entre los intervinientes que se pudo escuchar se encontraban nombres como Felipe González, Julio María Sanguinetti, Ricardo Lagos, Belisario Betancur o Alain Touraine.

Entendemos que sólo pudo haber dos razones para no asistir como público a un evento que con el epígrafe de Crisis de la Gobernanza de la Democracia Representativa convirtió a Alicante, por unos días, en una de la ciudades más importantes del mundo: estar trabajando o vivir fuera de Alicante, como es nuestro caso. Por ello nos resistimos a creer la ausencia de representantes políticos provinciales que evidenció Mariola Sabuco en su crónica del pasado viernes en la páginas de este periódico. Deseamos que, en realidad, no pudiese observar que entre el público se encontraban los concejales, diputados y senadores, actuales y pasados, de Alicante.

El argumento principal de esta reunión, como sabemos, fue el estudio de la crisis de credibilidad que afecta a la democracia, como sistema de organización de la sociedad, y que tiene como consecuencia principal la desafección hacia la participación en política de una parte de la ciudadanía cuando no un desinterés absoluto. Entendemos que es esta una realidad que se viene observando en lo que a España se refiere sobre todo desde que se consolidó la democracia con el consiguiente desarrollo económico que ha supuesto unos niveles de renta y de estabilidad social que no se habían producido nunca en la historia de nuestro país. Ello supone la paradoja de que las generaciones anteriores, representadas por los pertenecientes al Círculo de Montevideo, lucharon, en el caso español, por el advenimiento de la democracia para que algunos de los nacidos en un sistema de libertades lo pongan ahora en peligro de dos maneras distintas. Por un lado, por los partidarios de un neoliberalismo que ha sabido encaramarse a poderes de decisión para desde allí horadar principios como la igualdad de oportunidades o la prevalencia del interés común y general sobre los intereses privados. Por otro lado, antisistemas como el grupo que interrumpió, en una de las jornadas de la Cumbre Iberoamericana acusando a gritos a Felipe González de ser un fascista, ponen en peligro la democracia que creen proteger de una manera tan expeditiva como inútil.

Entendemos muy acertado el tema principal de este encuentro internacional, crisis de la gobernanza, en las actuales circunstancias en que se desarrolla la política europea y más en concreto la española. Sin embargo, pensamos que el problema no sólo tenemos que encontrarlo en las dificultades de desarrollar de manera efectiva el ejercicio de una buena política, es decir, en la existencia y desarrollo de unas serie de elementos basados en la equidad y en unas instituciones transparentes de cara a los ciudadanos, sino que radica, además, en la falta de liderazgo, en una generación de políticos que no han tenido claro el hilo conductor a seguir a través de un senda plagada de obstáculos que tratan de impedir el normal desarrollo de las democracias. Creemos que ha faltado una decisión clara de poner fin, desde las instituciones europeas, a las intromisiones de grupos de presión neoliberales de carácter económico y político motivado por una aquiescencia, por una simbiosis, entre los dirigentes de esas instituciones y las escuelas de negocios, con rimbombantes nombres en inglés en el caso de las españolas, que llevan años formando a partidarios de Thatcher o Reagan. En el ámbito español hemos podido observar el nacimiento de grupos de neoliberales que habiéndose formado y habiendo podido estudiar gracias a las políticas socialdemócratas de los años 80 encuentran en el Estado social la diana de sus deseos privatizadores

La veintena de jóvenes que llamaron fascista a Felipe González, y dejando a un lado la bisoñez que esta actuación ejemplifica, pusieron de manifiesto esa idea de la que tanto se habla acerca de la escasa importancia que las nuevas generaciones otorgan a la propia existencia de la democracia, como si fuera lo normal cuando en realidad sabemos que nos encontramos en un periodo de libertades cuyas extensión no se había producido nunca en la historia de España. Es cierto que hablar mal de la Transición y del sistema de libertades que articuló parece haberse puesto de moda entre una parte de los jóvenes y no tan jóvenes españoles, pero confiamos en que gracias a un adecuado ejercicio de pedagogía, como el que se hizo hace unos días en el Paraninfo de la Universidad de Alicante, se entienda la importancia y la necesidad de una gobernanza efectiva.

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