10 de octubre de 2015
10.10.2015
El mundo por de dentro

Parar la III Gran Guerra

10.10.2015 | 04:51
Parar la III Gran Guerra

¿Si el acuerdo sirvió para terminar con la II Guerra Mundial, porque no va a servir para acabar con la guerra en Siria e Irak? Al fin y al cabo, es lo más parecido a una III Guerra Mundial a juzgar por el número de muertos, duración, desplazados y países implicados. La propuesta de Vladimir Putin no es ningún disparate, básicamente es un acuerdo táctico entre los aliados de Estados Unidos que actúan contra el Estado islámico, y los aliados de Bachar el Asad o sea Irán, China y la propia Rusia. El objetivo del acuerdo es acabar con el Estado islámico la intervención militar directa, y la colaboración en materia de información e inteligencia. Es decir informar a los aliados de dónde unos y otros van a atacar y de dónde están los centros principales del Estado islámico así como sus líneas de abastecimiento y financiación. La propuesta de Putin es que los aliados actúen contra el Estado islámico como lo hicieron contra el Estado nazi, una guerra con varios frentes militares y dos direcciones que colaboran entre sí para evitar atacarse mutuamente.

La propuesta de Putin presentada durante su visita a Nueva York al comienzo de la Asamblea General de las Naciones Unidas tropieza con la oposición de Estados Unidos a mantener a el Asad en el poder. Éste, sin duda, no es el mayor obstáculo, porque podrá negociarse como se hizo en las conferencias de Yalta y Postdam en vísperas del final de la Segunda Guerra Mundial. Aunque no es menos cierto que terminó en dos Alemanias: la occidental dividida en las tres zonas aliadas y la oriental con una dictadura comunista. Pero acabó con el nazismo que era la principal amenaza en la época.

Sin embargo, el principal obstáculo no es el mantenimiento del dictador sirio; en mi opinión, sobre todo tropieza con que da a la Federación Rusa un nuevo protagonismo en la escena internacional, y desemboca en un sistema plurinacional de resolución de los conflictos similar al que se llevó adelante para limitar el desarrollo de la energía nuclear en Irán. La negociación de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más la Unión Europea, (E3/UE+3, como se le denomina oficialmente), con el apoyo del propio Consejo, significó un cambio radical en el marco de las relaciones en Oriente Medio, en línea con los planteamientos en política internacional del Gobierno de Obama. Las potencias regionales se tuvieron que replantear el apoyo a las distintas fuerzas en conflicto en Siria, Irak, Libia, o Yemen. Turquía permitió el uso de sus bases a la aviación norteamericana, Arabia Saudita ha limitado su apoyo a grupos radicales, Irán ha intervenido en apoyo de Irak y de los grupos kurdos. La propuesta de Putin no desentona con el nuevo protagonismo de la ONU y la estrategia multilateral que Obama viene aplicando, por eso es difícil ignorarla, pero sin duda tropezará con muchas resistencias en los sectores más conservadores norteamericanos que ven en los planteamientos multilaterales del presidente un signo de debilidad. El liderazgo mundial de Estados Unidos es hoy indiscutible, pero no se asienta única, ni principalmente en su superioridad militar; sino en buscar la cooperación multilateral que les da una autoridad que hasta la llegada de Obama no han tenido. La reunión inmediata del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, con el ministro de asuntos exteriores ruso Sergéi Lavrov, permite pensar que la propuesta no ha sido rechazada frontalmente, ahora hay que habilitar los mecanismos, necesariamente ágiles, de cooperación multilateral y vencer las resistencias internas norteamericanas, fundamentalmente de los republicanos.

Para Europa puede ser el sistema más eficaz de parar la llegada de refugiados. Aparte del apoyo militar que Francia se ha apresurado a exhibir, y Gran Bretaña no tardará en hacer lo propio, Estados Unidos tendrá que coordinar a los aliados. La Unión tendría que contribuir económicamente a la intervención norteamericana; y con ayudas a los campos de refugiados soportado ahora, fundamentalmente, por la ONU y los países limítrofes. Y a España el momento nos pilla presidiendo el Consejo de Seguridad.

Si la propuesta se aplica en Siria se supone que podría hacerse extensiva a medio plazo a otros escenarios como Ucrania, Yemen, Libia e incluso al conflicto Israel Palestina. Los experimentos con gaseosa y de uno en uno, pero habría que intentarlo. Merece la pena.

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