Opinión

Paco y Adela

28.09.2015 | 03:13
Paco y Adela

Independientemente del gran espectáculo ofrecido por Dani Pedrosa y Valentino Rossi en su lucha por la segunda plaza de Motogp y la de Tito Rabat y Álex Rins por la victoria en Moto2, el otro gran protagonista en Motorland Aragón fue el valenciano Jorge Navarro que fue segundo en Moto3, siendo este su primer podio en un GP.

Navarro, criado en el seno de una familia humilde ha tenido que luchar lo indecible para llegar a codearse en la élite. Ha sabido tener los pies en el suelo para no dejarse seducir por los cantos de sirena de interesados aduladores e ir paso a paso. Y es que en el motociclismo actual, en el que se empieza a competir desde la más tierna infancia es sorprendente el gran numero de aves carroñeras que sobrevuelan sobre estos niños aspirantes a pilotos. Managers, representantes, preparadores físicos, coachings, técnicos de motores e incluso jefes de prensa, han brotado como setas y se ofrecen a los padres de estos niños prometiéndoles que van a convertir a sus hijos en el Rossi del fututo. Todos los que andamos metidos en el mundo de los motos conocemos a muchas personas que se han arruinado económicamente, mientras enriquecían a otros, creyendo que estos iban a hacer a sus hijos campeones del mundo. Es demencial que niños de diez años tengan manager, preparador físico, psicólogo y jefe de prensa.

Paco y Adela, un matrimonio de clase media, de la localidad valenciana de la Pobla de Vallbona, ha roto este estereotipo. A ellos muy pronto les dijeron que su hijo estaba especialmente dotado para el pilotaje pero prefirieron ir paso a paso y que su hijo siguiese la evolución normal que debe seguir cualquier deportista. En Motorland vieron recompensados sus esfuerzos, pero somos muchos los que opinamos que lo bueno está aún por venir, pues a Jorge le sobra talento para ser campeón del mundo. Enhorabuena a los padres, y naturalmente al piloto también.

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