27 de septiembre de 2015
27.09.2015
Hola, soy Dios

Papa Paco

27.09.2015 | 01:57
Papa Paco

No existen madres solteras, existen madres. Ser madre no es un estado civil. Paco, Papa.

Ole tus? tus? eso, ¡¡¡tus!!!

–Este Paco me está empezando a caer bien, JC.

–Ya te lo dije, venía bien recomendado por Palomo.

–Sí, ya. Pero el anterior, el alemán, también venía recomendado y ya ves, a las primeras de cambio nos dejó más colgados que un botijo.

–¿A las primeras de cambio, Pa? El santo varón ya no cumplirá 88 tacos de almanaque, lo que viene siendo aquí arriba medio Matusalén.

–Sí, eso es verdad... medio Matusalén es mucho hasta para los terrícolas. Y quizá sea normal que el alemán se haya cansado. Con los argentinos, en cambio, no tenemos ese problema. Son? cómo decirlo? más cancheros. Y no se desgastan tanto como los teutones.

–Lo cierto es que este Paco va bien orientado. Ha comenzado con el tema de los pederastas?

–Uf? ese tema ni tocar, que sabes que me enciendo, JC, y me entran ganas de enviar las siete plagas otra vez y un diluvio de postre. Ya tenía ganas de que llegara alguien con las tijeras, y además te lo digo literalmente. He pensado enviarle a Paco unas tijeras sagradas para que vaya cortando ya sabes tú qué cositas sobrantes en esos santos varones que se dedican a cosas impropias de sus dignidades.

–A veces no te cojo ni una, Pa.

–¡Que les extirpe las gónadas de forma traumática! ¿Mejor así?

–Sí, mejor así. Así lo entiendo, ya lo voy pillando.

–Respaldo absolutamente las medidas que ha tomado Paco contra los abusos de los niños. Y creo que se ha quedado corto, por eso he constituido un comando, llamado «Dios está hasta las santas gónadas» que se va a encargar de concluir la faena.

–¿Concluir la faena, Pa?

–Sí, hijo. Que a veces te noto viscoso. Se ve que hace unos milenios que no bajas por la Tierra a darte una vuelta.

–Es cierto, Pa. Últimamente estoy muy recluido aquí arriba, y un poco despegado de los asuntos terrícolas.

–Pues ya encontraremos algún motivo para que vuelvas una temporada. Allí se está preparando una buena. Pero a lo que iba: El comando va a ser el encargado de concluir la faena. Los terrícolas se han vuelto garantistas en exceso. Pillan a un criminal de estos con las manos donde no debe. Pues bien, en vez de caérsele encima el Vaticano entero comienzan con atenuantes; que si estaba deprimido, que su padre le pegaba de pequeño, que si había fumado no sé qué hojas de adormidera, que si ha prescrito el artículo 392 bis del código de justicia eclesiástico, que si la abuela ha roto aguas? ¡Esto es un sinyo!

–Cálmate, Pa, que luego pasas mala noche y nos tienes aquí a todos despiertos medio siglo.

–No me quiero calmar, que ya estoy hasta el ojo triangular. Vamos a ver si resolvemos esto de una santa vez. Llama por línea interna a Paco que apunte: Se han acabado las contemplaciones. Pederasta pillado, gónadas extirpadas. Ya sabes, ojo por ojo y gónadas por listo.

–Vale, Pa. Apuntado.

–Y por lo demás, transmítele mi enhorabuena. Me gustó el documento sobre el tema ecológico, que los humanos se están cargando la Tierra y luego nos va a costar dos mil millones de años ponerla en orden. Y le he visto un cierto gustillo liberalote. Eso de que acepte el divorcio y el matrimonio de gais o geis o seis, o como le llamen ahí abajo, me gusta. A ver donde pone que no se puedan casar dos mocetones o dos delicadas sirenas. ¿Me lo habéis oído decir a mí alguna vez? Otra cosa son los niños? Y no quiero volver a lo mismo que me enciendo.

–Comprendo, Pa. A ver, resumiendo, que luego Paco se hace un lío: Luz verde para el divorcio, las madres solteras, el ecologismo y el cuidado del medio ambiente. Pero rojo en relación con los abusos.

–Bueno, JC, hemos tardado dos mil años pero parece que nos vamos entendiendo. Vamos bien, sí? vamos bien?

–Hay otro tema, Pa.

-Ya estamos. Era demasiado bonito?

–Hay un problema en una ciudad que se llama Alicante.

–¿Alicante? ¿La de los políticos aquellos que? y la alcaldesa que? y el constructor que??

–Sí, esa exactamente. Pues resulta que han cambiado de políticos y ahora gobiernan otros.

–¡Vaya! ¿Y qué tal les va?

–Uf? Pues no sé qué decirte? Creo que los que han venido no mejoran demasiado a lo que había.

–¿Y eso?

–Pues no sé muy bien. Hay unos tipos que se empeñan en hablar un lenguaje extraño, otros que dicen no sé qué de que los suecos eran lo peor pero al poco parece que hablan en sueco, y hay un tipo que construye casas al que no se deja de ver sonreír? aunque no se sabe bien porqué.

–Uf? hijo? ¡qué mala pinta tiene aquello! Fíjate que cada vez me recuerda más a Sodoma?

–No, Pa, Sodoma no?

–Vale, pues tráeme a cien hombres buenos y salvaré a la ciudad.

–¿Cien? Esto? Pa?

–Cincuenta. Tráeme a cincuenta personas? hombres u hombras?

–¿Cincuenta, Pa?

–¿Veinte?

–Es que?

–Tráeme diez.

–Pa? Que soy yo?

–Está bien, JC. Tráeme a un sujeto justo, cabal, un santo varón –o santa baronesa– y lo dejamos arregladito.

–Vale. Dame hasta las próximas hogueras, Pa. Y si no lo encuentro quemas la ciudad el 24 de junio.

–De acuerdo. Pero yo, de momento, voy a ir encendiendo la antorcha?

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