22 de septiembre de 2015
22.09.2015

Vieja y nueva política (II)

22.09.2015 | 03:42
Vieja y nueva política (II)

«Por esto es menester que nuestra generación se preocupe con toda consciencia, premeditadamente, orgánicamente, del porvenir nacional. Es preciso, en suma, hacer una llamada enérgica a nuestra generación, y si no la llama quien tenga positivos títulos para llamarla, es forzoso que la llame cualquiera, por ejemplo, yo». Dejé el ensayo sobre la mesa€ acababa de leer la obra de Ortega y Gasset, ese discurso en el abarrotado Teatro del Corral de la Comedia de marzo de 1914 y de alguna manera€. me sentí llamado. El discurso no debía quedarse sólo en palabras, pues el intelectual decía: «Huelga advertir a quien sea maligno que no pretendemos hacer todo esto, sino que vamos meramente a ensayarlo de todas veras. Tales el perfil de nuestros propósitos».
Militar en el PSOE de Alicante y ejercer la autocrítica sigue resultando sumamente difícil. Vemos que antes y después del 25M esta ha sido escasa o nula, cuando perdimos primero el 20% de nuestros propios votos, casi seis mil, dos concejales de los ocho que teníamos. Es cierto que obtuvimos la Alcaldía de la ciudad, pero no es menos cierto que con el paso del tiempo (ya superamos los 100 días), ésta se demuestra hipotecada con unos socios, alguno de los cuales sueña cada día con quitarnos la vara, ejerciendo de cruzado particular contra las terrazas, contra las setas, contra los astados y contra todo aquello ajeno a su pensamiento que se le ponga de por medio. Jamás se le debieron dar al señor Pavón, competencias de tanta relevancia y presupuesto como el urbanismo de la ciudad. Pero esa es otra historia y deberá ser tratada en otra ocasión.
Volvemos a nuestro centenario partido, el PSOE, donde defendemos la asociación de compañeros libres e iguales. No se trata la nuestra de una propuesta destructiva, quien haga esta lectura se equivocará, quede bien claro, ni tampoco era la de Ortega, sino cambiar sobre todo y en primer lugar la manera de proceder, en eso comento con muchos colegas y compañeros y en eso estamos, que nadie se asuste, no nos interesa el ejercicio del control de las asambleas, donde los representantes de la vieja política, en eso sí habremos de reconocérselo, sientan cátedra. Como decía Ortega, «los fines de nuestra asociación, más nuevos en su espíritu que en su letra, necesitan abrirse vías nuevas y distintas de las acostumbradas por nuestra vieja política».
No podemos dejar de hablar, en primer lugar, de recuperar la militancia perdida, que ha pasado de 1.600 a 800 en pocos años, de hacer un partido más abierto, plural, democrático (algo más que los escasos 200 que asisten en las últimas asambleas), pero siempre basado en la libertad de pensamiento dentro del socialismo y en un compromiso no mercenario. Los órganos de gobierno, recogidos en nuestros estatutos tendrán que ser más colegiados, y el secretario general tan sólo un «primer secretario», tal y como es nombrado en nuestro partido hermano, el PSC en Cataluña (deseamos suerte a nuestros compañeros para el 27S). Nuestro partido deberá ser siempre un instrumento al servicio de los trabajadores. La eliminación de avales en el proceso de primarias, que tendrá que ser autorizado por los órganos superiores será un buen elemento de democratización.
Nuestra asociación también solicitará la implantación de listas abiertas, o cerradas y desbloqueadas. Nuestro último llamamiento será a los jóvenes, como ya hicimos en nuestro primer llamamiento, ya se advertía en 1914 «Las nuevas generaciones han aprendido en la justa desconfianza, en el hábito insustituible de la crítica más acerba, pretextos para la inacción. Han abandonado la política. ¿Es esto beneficioso? Creemos que no, ni para la nación ni para ellos, que no conseguirán dar a su vida individual la máxima intensidad. Nos plazca o nos disguste, no existe en nuestro país otro órgano de socialización fuera de la política». Continuará.

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