16 de septiembre de 2015
16.09.2015

Los arrecifes de la insolidaridad

16.09.2015 | 10:08
Los arrecifes de la insolidaridad

Ponga un refugiado en su mesa... Sólo falta que Rajoy acoja en la Moncloa una familia siria. La foto del niño kurdo, era kurdo (tan perseguidos), muerto, en la playa, acariciado por el mar, ha provocado que el Gobierno de España se enterara que la guerra en Siria, que comenzó hace cuatro años, asesina niñas y niños todos los días, miles han muerto ametrallados, bombardeados, de hambre, aterrados y también claro está sus hermanos mayores, padres, abuelos, tíos, primos. Se trata de una guerra que no respeta hospitales, escuelas, mezquitas. Barra libre. El régimen, una dictadura de décadas, no hace prisioneros y el llamado Estado Islámico, tampoco. Compiten en la crueldad. Afortunadamente, una foto consigue que se acepte a 14.931 refugiados, fugitivos y los que llegan son los más afortunados, tenían con qué pagar a las mafias, sobornar a funcionarios corruptos, con una salud que les permite sobrevivir a un viaje de miles de kilómetros. Hay millones que quedarán en campamentos miserables, esperando volver a su lugar de origen, en muchos casos a viviendas destruidas. Un desahucio diferente: les dejan vivir entre las ruinas, las ruinas de sus viviendas.
Hungría: muchos miles de húngaros huyeron en 1956 cuando fueron invadidos por los tanques soviéticos. La represión fue brutal, aplastó sin piedad el deseo de organizar un socialismo democrático; ahora, su gobierno, pone diques de contención para que no entren refugiados en su territorio, retienen en sus fronteras trenes repletos de personas que huyen desesperadas.
La sociedad civil (¿hay otra?), el tirón de orejas de Merkel (fue tan contento a Berlín), produjo el milagro: Rajoy acepta todo lo que le pidan pero... Que depende de Montoro, que entre estos desgraciados que llegan puedan venir camuflados peligrosos terroristas, que se determine quiénes son, ¿se les pedirá un currículum? (La mayoría son jóvenes y sanos, no pocos profesionales y muchos menores, bienvenidos, el país está envejeciendo de manera muy preocupante). Además el Gobierno está muy interesado en saber cuánto da Bruselas por refugiado (todo es intercambio escribió Carlos Marx).
Por el momento nada se sabe cómo serán acogidos (burocracia Felipe II). No son mascotas, son personas. Un refugiado tiene derecho, según los acuerdos internacionales, a una vivienda digna (España es el país de las casas vacías); no se trata de ubicar una familia numerosa en la casa de gente solidaria a las que no le sobran metros cuadrados y apenas llegan a fin de mes. Se les tiene que asegurar una atención sanitaria correcta, y ya que estamos, devolverle la tarjeta a los inmigrantes a quienes se les quitó hace tres años. Educación: el bienestar y la convivencia pasa por la educación. Atención: no vienen de vacaciones como los niños/niñas víctimas de Chernóbil o los subsaharianos, víctimas también de un fracaso de la política internacional. Nada indica que a corto plazo puedan volver sin poner en peligro sus vidas. ¿14.931? Una gota de agua. Según ACNUR, hay 60 millones de refugiados en el mundo y resulta que España está... en el mundo, en el único mundo que se conoce. El país tiene la oportunidad de demostrar que es solidario y que además es responsable. Todo sea por la... Marca España. Que no pase como en la película Plácido de García Berlanga, que el pobre que ponen en su mesa, están todos tan incómodos en esas supuestas navidades cristianas, se muera.

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