15 de septiembre de 2015
15.09.2015

Histriónicos

15.09.2015 | 10:21
Histriónicos

Se le aplica el calificativo de histrión a aquella persona que se expresa con la afectación propia de un actor teatral, de un comediante. En lo que a esta respecta no hay que hacerle el menor caso ya que lo único que pretende es que siempre estén pendientes de ella. Dicen los entendidos en la materia que quien tiene una personalidad histriónica se caracteriza por la teatralidad la dramatización y en general, por una excesiva demanda de atención. Busca incansablemente la aceptación y el aplauso de otras personas. Para lograr este objetivo puede utilizar estrategias como la seducción o el victimismo.

Si este tipo de actitud lo asociamos con lo que está aconteciendo con la supuesta rehabilitación integral del Barrio de San Antón tan propagada a los cuatro vientos por el anterior equipo de Gobierno municipal encabezado por Mercedes Alonso, está claro que los vecinos de este barrio sufrieron los efectos seductores de la exalcaldesa ya que fueron muchos, no todos, los que creyeron que la rehabilitación iba en serio, un bloque para empezar y seguidamente la construcción de otros tres. La actuación del Partido Popular, de Alonso y su equipo, no fue más que una muestra del más puro y duro cinismo y de una burla cruel ante los serios y graves problemas de unos ciudadanos.

El 24 de abril de 2013 este diario publicaba que «Pimesa gestionará la edificación de los nuevos bloques de San Antón». Para ello la alcaldesa señalaba que se firmaría «un convenio con el Gobierno central y el Consell para que se haga efectiva la gestión directa del proyecto por parte del Ayuntamiento a través de Pimesa». A finales de febrero pasado el que fuera teniente alcalde de Infraestructuras, Vicente Granero, informó de que la Junta de Gobierno local había dado el visto bueno al convenio de colaboración entre la Conselleria de Infraestructuras y el Ayuntamiento. Granero, destacó «que la Generalitat es la encargada de realizar los pagos a Pimesa, contra certificación, como en todas las obras que paga la administración». Se puede asegurar que el que «daba la cara» ante la UTE constructora era el Ayuntamiento a través de Pimesa y que posteriormente el Consell le repondría el importe de las certificaciones pagadas. Esto era una especie de embarazo ocultado y cuyo resultado, la verdadera cara de la criatura, acabamos de ver. El pasado día dos este periódico nos daba en titulares del resultado de la «parida»: «Pimesa asume el coste de la obra de San Antón por la falta de fondos del Consell». «La Generalitat Valenciana no ha pagado ninguna certificación a Pimesa». Es de suponer que Pimesa, el Ayuntamiento, los ilicitanos, sí le habrán pagado a los constructores. Lo malo de todo esto es que parece ser y tiene visos de ser cierto dada la forma de actuar de Mercedes Alonso y su grupo, «que la administración autonómica no tenía información sobre el proyecto que se está llevando a cabo en Elche, y que, por el momento, está asumiendo la empresa pública Pîmesa». Así se hace constar en las páginas de este diario. De confirmarse este supuesto se daría un caso de extrema gravedad si Alonso hubiera emprendido la aventura en solitario sin el plácet del Consell.

El 29 de marzo de 2015 se publicaba en este periódico una tribuna firmada por mi titulada «La romería de Santa Mercedes» referente el Barrio de San Antón y entre otras cosas decía lo siguiente en lo relacionado con los pagos por las obras: «Este traspaso de «poderes» del Consell a la empresa municipal Pimesa pone de manifiesto esa desidia ya que este traspaso podría haberlo hecho hace muchos años en los que la situación económica era otra muy distinta de la actual y seguramente el problema estaría casi resuelto. Esto, sin duda alguna, va a repercutir en el bolsillo de todos los ilicitanos por esa «insuficiencia», dicho en román paladino quiebra económica por la que atraviesa el Consell, lo que motivará el que sea la empresa municipal Pimesa la que tenga que cargar con los pagos al constructor a fin de evitar la que ya ocurrió con el retraso de varios meses en el acabado de la urbanización de parte de la zona por impago de las certificaciones de los distintos tramos obra realizados. Esto, seguro, seguro, que va a ocurrir y que Pimesa se endeude hasta la cejas». Está claro que acerté de pleno. Pimesa, el Ayuntamiento, todos los ilicitanos a pagar y esperar que en el Consell obre el milagro de los panes y los peces.

Este es al punto donde nos han llevado una panda de histriónicos inconscientes que por arañar unos votos, luego la cosa no fue tan «productiva» como pensaban que iba a ser, nos han metido en un embolado que nos va a costar dinero a los contribuyentes ilicitanos.

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