02 de septiembre de 2015
02.09.2015

Concertina mental

02.09.2015 | 03:41
Concertina mental

En la crisis de los refugiados salen los dos impulsos humanos inmediatos. Unos acuden a la vía del tren para ayudar a hombres, mujeres y niños que han sobrevivido a cuatro años de guerra en Siria, ahorrado para pagar un transporte ilegal, conservado la vida en ese tránsito arriesgado gestionado por mafiosos y soportado la marcha a pie. Otros atacan los albergues preparados para acogerlos. En el medio caben, entre otros, los que piensan «ya pero ¿qué hacemos con ellos?, no caben todos, habrá "efecto llamada"€"». Observaciones pertinentes€ después. Ante el que se ahoga o arde se puede ayudar o no, pero nadie se para a pensar que, si lo auxilia y sobrevive con secuelas costará un dineral al sistema de salud y al de pensiones o que todos los que se ahoguen o quemen acudirán a lo loco al mismo sitio a sabiendas de que serán atendidos.
Estos refugiados que huyen del fuego y vienen del agua, necesitan ayuda ahora y quien piense en el «después» antes que en el «antes» ha de aceptar las consecuencias de la inacción. El cerebro tiende a fabricar concertina mental por seguridad pasiva. La concertina es ese bucle espinado y brillante, hecho con materias primas de primera calidad, nuevas tecnologías y maquinaria especialmente diseñada para cada fase de elaboración que es fabricado, comercializado e instalado por empresas comprometidas con la seguridad y el medio ambiente, capaces de competir globalmente. Se advierte con todo esto que cabe sentirse moderno y correcto y fabricar concertina mental como es moderna y correcta la concertina física que compra Hungría, por 21 millones de dólares, para su frontera con Serbia.
Lo que estamos viendo este verano ya lo conocemos. Nos avergonzó en las fotos en blanco y negro de la cruel Europa del siglo XX y nos conmovió cuando el cine estadounidense le puso banda sonora. Nosotros, de momento, le vamos poniendo concertina.

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