Tribuna

Hablando de tradiciones

10.08.2015 | 02:32

Es curioso cómo cala en el subconsciente la versión que se populariza de cualesquiera hechos o celebraciones: ya se puede argumentar y demostrar el origen o error de concepto empleado que, tal vez por descuido, ignorancia, o costumbre, se viene a caer en la utilización de lo que siempre se ha dicho o ha hecho.

La «guerra de carretillas», tiene su inicio tras el fin de la contienda nacional, que desde la sede de Falange, en la Corredera frente a la Glorieta, se lanzaban a los viandantes; cuya réplica no tardó en llegar y al año siguiente, bien pertrechados, unos jóvenes se presentaron en el lugar y empezó lo que llaman «tradición».

Hay quienes confunden los cohetes voladores con el inicio de las carretillas; puesto que son los que al modo del «Castellet» de Sant Pasqual, o San Antón, se lanzaban y aún se utilizan elevándose al cielo colando sin destino fijo.

Otro desacierto: es cuando se habla de la Dama de Elche, su hallazgo y su descubridor; a pesar de haberlo publicado en mi Historia de Elche (1987), en el opúsculo que titulo «La Dama d'Elig» (2007), y en los medios de comunicación; a la gente le gusta mantener la «leyenda urbana» con la verdad deformada, con tal de que sea más bonita la historieta. Pues la realidad es la que es: la diga Agamenón o su porquero.

El niño a quien le atribuyen «no más de 14 años», nació según su Acta de nacimiento, el 26 de agosto de 1879 , a las 9 de la noche; y de acuerdo con la esquela mortuoria, falleció a los 86 años de edad el 17 de diciembre de 1965; ambos documentos olografiados en mi libro de Historia referido. Mas se da la circunstancia que, según el informe que nuestro gran historiador, enamorado de su Elig, como le gustaba decir y escribir él, D. Pedro Ibarra, contemporáneo del hallazgo, fue «Antonio Maciá, bracero que con otros varios están nivelando aquellas tierras, ha sido el que ha tocado con su herramienta la escultura». Sin citar, ni tener en cuenta para nada al joven Manuel Campello; sí al capataz Antonio Galiano Sánchez y, naturalmente, al dueño D. Manuel Campello y Antón. Firmado el 14 de agosto de 1897. Pedro Ibarra y Ruiz, Archivero Bibliotecario; el Alcalde de Elche, Manuel Gómez Valdivia.

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