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Las encuestas también votan

08.08.2015 | 02:01
Las encuestas también votan

Las encuestas «ya han influido en el voto final: los nuevos partidos están creciendo en directo gracias a las encuestas, que les abren camino electoral en la opinión pública, convirtiéndolos en verosímiles. Les han dado realidad a lo que para muchos de no existir información era sólo un "deseo"». Así responde Antonio Alaminos, catedrático de Sociología en Alicante y sin duda una de las personas que más sabe de demoscopia, a la influencia que tienen las encuestas (Temas, número 247, junio).

Las encuestas son creadoras de opinión y en eso coinciden todos los del gremio, no sólo en reforzar a los que piensan de una determinada forma que se ve reflejada en la encuesta; sino también en clave interna de los propios partidos, reforzando a los líderes y motivando a las bases. Cualquier campaña electoral es tanto o más una campaña hacia el interior del partido, como hacia fuera: hacia el conjunto de los electores.

Aunque la calidad de las encuestas está condicionada por los elevados costes, el barómetro del CIS no está sujeto por ese handicap y además está realizado por los mejores profesionales. Por lo tanto, incluso la cocina que siempre es a gusto del cliente, es de muchas estrellas como ya demostró en las últimas municipales. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado esta semana el avance de los resultados del Barómetro de Opinión correspondiente al mes de julio. Se ha realizado entre los días 1 al 9 de julio. Son fechas en que todavía no estaban en candelero las grabaciones de la Púnica. El margen de error con que trabaja el CIS es de +/- 2%.

En primer lugar, señalar que intención directa de voto los partidos mayoritarios mantienen un empate técnico: así el PP tiene un 16% y el PSOE un 17,3%, en el anterior barómetro las cifras respectivas eran 13,5 y 15,4; también un empate técnico porque la diferencia es inferior al 2%. En segundo lugar, subrayar que los dos partidos mayoritarios mantienen una tendencia creciente en intención directa de voto. En tercer lugar, los nuevos partidos se estancan, es el caso de Podemos, o descienden ligeramente como Ciudadanos, con relación a los datos correspondientes de abril. Estas son las características principales en lo referente a intención de voto.

En la estimación de voto el barómetro da como claro ganador al PP con un 28,2% mientras que el PSOE quedaría con un 24,9. En el barómetro anterior la estimación que hacía el CIS daba, sin embargo, un empate técnico con una diferencia de poco más de un punto. La diferencia real en las municipales de mayo fue de 2,3 puntos. Es decir, aunque en la intención había y hay un empate técnico en la estimación corrige al alza los votos que podría obtener el partido del Gobierno a la vista de los resultados de las municipales. Y más si tenemos en cuenta que los resultados de Ciudadanos –que es quien disputa el voto al PP– estuvieron bastante por debajo de la estimación que se hizo entonces. El CIS corrige al alza la estimación de voto al Partido Popular mientras que corrige a la baja la de los partidos emergentes. Sobre todo la de Ciudadanos, y menos la de Podemos. Para el CIS la participación va a ser superior a las anteriores elecciones municipales acercándose al 70%. La mayor participación beneficiará a los mayoritarios.

Aunque las encuestas en general son creadoras de opinión –o, como dice Alaminos son más influyentes que un editorial–, en el caso de CIS recoge bastante acertadamente la opinión de los electores. El PP además de que probablemente sea el partido más votado, se está acercando al 30% thatcheriano al que me he referido en alguna ocasión anterior, puede que consiga formar gobierno si Ciudadanos mantiene unas mínimas expectativas. Su fuerza está en la propaganda económica que está intensificando hasta con unos presupuestos que son de todo menos sociales La deuda está descontrolada, y el déficit en la Administración central y en la Seguridad Social, aun así machacan con el crecimiento récord y la creación de empleo. Su debilidad está en los nuevos casos de corrupción como la Púnica y en la valoración que los electores hacen de Mariano Rajoy. En cuanto a escaños le favorece, y mucho, la circunscripción provincial; donde más expectativas tiene es en las provincias con menor peso demográfico en las que la obtención de un escaño requiere menos votos.

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